EL LIBRO DE LA D - TABLAS Y RESULTADOS 1950/2007. 116 Págs

La historia completa de la categoría más chica de AFA (actual Nivel V). Desde
1950 hasta 2007 todos los resultados, tablas de posiciones, ascensos,
desafiliaciones, etc.; con un breve comentario de los campeonatos de cada año.
Apéndices: cronograma de todos los campeonatos, la tabla acumulada hasta la
fecha, los enfrentamientos entre todos los equipos y la repetición de los
marcadores. Secciones especiales: comentarios sobre el nacimiento y desarrollo
de cada uno de los clubes que participó en la categoría y cuatro páginas color
con todos los escudos (originales, antiguos y alternativos) en alta definición.
Libro indispensable para conocer a los "clubes chicos de AFA". (Carlos Yametti,
Agencia Periodística Cid, Noviembre 2007)
PRÓLOGO
No cualquiera escribe un libro. No cualquiera escribe un libro con demasiado esmero dedicado al fútbol de Primera División “D”, o Aficionados, como mejor le cabría encolumnarlo. Y en buena hora que alguien lo haya hecho, porque ahí todo es difícil, a pulmón, siempre sacando del bolsillo y nunca guardando, siempre poniendo…
Por ello, agradezco a Carlos Yametti el emocionado honor de ofrecerme escribir éstas líneas.
Y es difícil para todos los que viven en éste submundo de la pelota… para los jugadores, los hinchas, los dirigentes y para los periodistas. Tan distinto es que a veces resulta poco creíble las situaciones que se pueden escuchar.
Un viejo periodista lo definió de manera categórica y con conocimiento: el fútbol de Primera “D” es el fútbol pobre de los sábados, fútbol de los clubes chicos y los esfuerzos grandes; fútbol de aficionados que se quieren hacer los profesionales y profesionales con rico aroma amateur; fútbol con jugadores ignotos pero esperanzados de gloria; fútbol de pierna fuerte, cabeza gacha, tapón en alto y codo en punta; fútbol con olor a barrio, de delegaciones que van en colectivo, de bombo y cadena, de canchas que entrás pero no sabés si salís, de canchas que están a quince cuadras pasando las vías, después tres a la derecha hasta un puente y de ahí, derecho hasta el fondo… andá y que te vaya bien; canchas sin túnel y vestuarios con vestigio a casilla, de puertas golpeadas y claraboya que permite el salivazo desencajado; barras bravas, policías bravos y pasillo corto repleto de cascotes, donde podés vencer o morir por una camiseta de la suprema pasión.
Es el fútbol de los gestos incomprendidos de los domingueros abonados a plateas, que no saben de atravesar riachos y puentes, descampados y calles de tierra, hasta llegar a la canchita que se puede ver el partido tanto de adentro como desde afuera… fútbol para no ir nunca jamás, pero para volver siempre, el próximo sábado, sin ir más lejos…
Es ése fútbol que por ahí nos encuentra esperando en una esquina perdida de una barriada pobre tirando a villa de emergencia, un colectivo de numeración centenaria y colores indescifrables por el castigo de miles de soles y lluvias, que puede pasar cada dos horas, o nunca, o que jamás haya existido ése ramal y algún creyente de éste fútbol de Primera “D” lo soñó y lo creyó. Porque en definitiva en éste fútbol todo es creer… y en el que Carlos es uno más.
He visto durante décadas a hinchas de un club de ésta categoría, desde que tenía 5 ó 6 años hasta jubilado ya… desde los pantalones cortos flameando y las rodillas raspadas, zapatillas con más agujeros que color, trepado al alambrado, insultando al referí en su “dialecto infantil”… “que te paió… cuevo…”… a mirar el partido como un trámite sabatino, sentado en un tablón con los brazos cruzados, siguiendo las jugadas indolentemente. Pero siempre cerquita de su club… hasta el final, cuando algún observador le pregunté al de al lado:
“Che, no lo viste a Don Juan… hace un par de sábados que no lo veo…”.
“¿ Cómo, no sabías ?, hace un mes la Señora lo fue a despertar con un amargo y lo encontró frío en la cama... y bue, ya no va a venir a sufrir más acá”. O sí. O desde el cielo.
En la “D”, se empieza como hijo del utilero. Y se termina de utilero. Y así. Como un premio a la trayectoria, que no es poco.
Y el jugador puede que empiece a correr detrás de la pelota a los 5 años y termine como director técnico de un chico de 5 años…
La pobreza material es el común denominador de éste singular entorno, y como ejemplo menciono dos casos ocurridos y de los cuales fui testigo: una vez, en una cancha se desmayó un jugador y el médico que acudió a atenderlo, no pudo diagnosticar el motivo del momento; por precaución se lo derivó a un hospital… y el dictamen de los estudios fue angustiante… ése muchacho, ése jugador de fútbol, hacía dos días que no comía. En otra ocasión, una situación semirrelacionada: luego de la victoria por 4 a 0 de un equipo recién descendido de la Primera “B” y otro venido ése año de la Primera “D”, un periodista de una emisora colega que le seguía la campaña al ganador, me consultó sobre los motivos de semejante diferencia, a lo que le respondí con conocimiento de causa que, el ganador había llegado a la cancha en micro de doble piso, con aire acondicionado, concentrado desde el día anterior, con nutricionista para balancear las comidas, mientras que el perdedor, la mayoría del plantel había llegado caminando desde largas distancias o en bicicleta… y que varios de ellos, la noche anterior no habían comido nada, tal vez sólo un mate cocido. ¿ Está claro lo que es la “D” ?.
Pero bueno, dándole el tono festivo como recibimiento a tan grata e infaltable obra, su lectura será reconfortante para quienes amamos desde siempre ésta categoría, desde cuando hicimos nuestros primeros pasos en el periodismo, porque todos los que se precien de periodistas y luego triunfaron incluso en otras especialidades, las “divisiones inferiores” las hicieron cubriendo un partido de la “D”… otros, como quien les escribe, se quedó a vivir por propia voluntad… con su lectura, volveré a vivenciar equipos desaparecidos, colores olvidados, campeones que no figuran en ningún registro… y jugadores, dirigentes, hinchas, técnicos que un tiempo muy veloz se llevó, cuando desde muy chico, con cinco años de edad, escuchaba una radio portátil, una vieja “Spika” heredada de un vecino que conocía mi debilidad, con muchas interferencias y descargas, durante las noches cuando las impiadosas lluvias acariciaban el techo de chapas de la pieza del conventillo, compartida con mis padres, ponía mi cabeza y el noble transmisor debajo de la almohada, como para no interrumpir el descanso de mis progenitores, inmigrantes sacrificados, para absorber mundos futbolísticos desconocidos para mi por aquellos tiempos, con periodistas de raza como Jorge Navarro, Ulises Marcelo Méndez y otros que la memoria borró… las transmisiones de fútbol de Héctor Vidaña, de Don José Félix del Alcázar…
Aplaudo en buena hora éste singular libro, que tiene ahora a Carlos Yametti quien escribe lo que nadie imagino, con todo su conocimiento, dedicación, esmero y capacidad. En buena hora, porque no cualquiera escribe un libro, un libro de fútbol de Primera “D”.
Daniel Console
Autor: Carlos F. Yametti
Prólogo: Daniel F. Console
Precio: $ 30 .-