12/08/2009

 

NO SERA EL CUADRADO DE PEDUZZI, PERO…

 

El título lo dice todo, pero quien me quita el sueño de la imaginación y el ojo siempre alerta. Viernes 7 de agosto, mañana fría, frente a la estación de Ciudadela, estacionado sobre la Avenida Rivadavia, un auto peculiar y siempre recurrente en lo automovilístico/anecdótico me atrapa cuando a ciertos autos de competición del viejo Turismo de Carretera se refiere.

Lo ví como listo para hacer una réplica perfecta, la línea igualita, la osadia de su vista, igualita… las fotos que Usted puede observar lo atestiguan. Seguramente unas manos afectuosas y con mucho arte, le darán una forma de “auto artístico”, por lo único.

Yo lo ví, y recorrí con mis ojos sus líneas durante casi media hora, lo suficiente como para no olvidarlo, obviamente no sólo a éste “prototipo” a rearmar… al verdadero.

Como siempre, la cámara de fotos estuvo oportunísima al estar incorporada a mi mochila.

Claro, no será el inolvidable “Cuadrado” de Ricardo Peduzzi, pero… quien nos quita ésta visión que lo rescata del olvido, y del desconocimiento de quienes no lo vieron rodar bufando incontenible con su motor Tornado.

 

 

 

 

 

 

Texto y Fotos: DANIEL CONSOLE

 


 

(01/08/2009)

 

Las Viejas Series

 

CISCO KID (1951-1956)

 

 

Emisora: Ziv International

País: EE.UU.

Género: Western

Episodios: 156

Fechas de Emisión: 1951-1956

 

Uno de las más populares series del oeste (y también de las más prolíficas), el personaje del Cisco Kid había comenzado a través del medio radial en 1943, La versión televisiva fue protagonizada por un especialista en el cine western de clase B de los años 40 (Duncan Renaldo), que fue acompañado por Leo Carrillo en el papel de Pancho. También fue efectivamente la primera serie del oeste en color. Erróneamente confundidos con bandidos por la ley, en realidad Cisco y Pancho fueron una especie de Robín Hood, que defendían a los pobres de Nuevo Mexico en contra de los alguaciles corruptos y desalmados negociantes de la frontera. Indefinidamente repuestos en la pantalla (haber sido filmado en color fue un gran acierto) hasta los años ‘70, los personajes fueron revividos en un telefilme emitido por TNT en 1994, con ]immy Smíts como Cisco y Cheech Mann como Pancho.

 

Datos Técnicos:

 

Elenco Regular:

 

Duncan Renaldo Cisco Kid

Leo Carrillo Pancho

 

Ficha Técnica:

 

Producción Walter Schwimmer

 

Archivo DANIEL CONSOLE

 


 

(28/06/2009)

 

 

Archivo DANIEL CONSOLE

 


 

(15/06/2009)

 

TODAVÍA NO DESCUBREN A COLÓN

 

 

Archivo DANIEL CONSOLE

 


 

(24/05/2009)

 

26/07/2004

 

 

 

Archivo DANIEL CONSOLE


 

(03/02/2009)

 

EL BARÓN ROJO, DE LA LEYENDA A LA REALIDAD

 

 

Artículo Publicado el 27 de Septiembre del 1994

 

Archivo DANIEL CONSOLE

 


 

(08/12/2008)

EL DÍA QUE "EL FUGITIVO"

 

VISITÓ ARGENTINA

 

 

David Janssen y su traductora

 

Archivo DANIEL CONSOLE


 

(08/12/2008)

CUANDO EL RÍO DE LA PLATA DESAPARECIÓ

 

 

 

 

 

 

 

Fotos DANIEL CONSOLE

 


 

(14/11/2008)

 

ACEPTÉ QUE TODAVÍA LO ESTAMOS EXTRAÑANDO…

 

No hay caso mi viejo, los años pasan y Usted siempre presente. Y mire si ha pasado el tiempo, aunque cada tanto, de vez en cuando, lo podemos ver en el canal “VOLVER” con sus desopilantes personajes, bueno, que vaya a saber si finalmente no era Usted mismo.

Sepa Alberto que no lo olvidamos, imposible olvidarlo, desde el ya añejo Capitán Piluso, con la infantil caracterización pero con los ojos pícaros de siempre, que las arrugas no pudieron borrar, hasta sus últimas e inolvidables representaciones de manosanta chanta, mas argentino que brasileño, Chiquito Reyes, el inefable Borges, sin pasar por alto a los geniales General González y Rucucu… Que va, que nos vamos a olvidar… y hasta tan genial fue que pudo volar en su última actuación.

Y cuanta falta nos hace hoy, en éste presente de televisión chabacana y burda, obcena y vacía… sólo Usted, Alberto, podría tapar tanto mal olor.

Tal vez, no sé, se fue porque quiso y veía venir esto que hoy en la pantalla hace doler los ojos y los sentidos.

Su pobreza de estomago de tantos años, en ésos viajes en tren a La Plata, hacia el viejo Canal 2, junto a su entrañable amigo “Coquito”, Humberto Ortiz, cuando esperaban que el pasaje del vagón comedor finalizara su desayuno, para que un piadoso mozo, les arrimara algunas medialunas dejadas y un café con leche recalentado, cubrieran su única comida del día, hasta si se quiere su opulencia gastronómica de sus últimos tiempos, en cenas con champagne… como para olvidar, ¿ vió ?, pero no, que va, no creo que haya olvidado los sueños que había traído de su Rosario suburbano y pobre, de fríos y carencias. Alguna vez, si se lo observaba sin que él lo notara, fugazmente aparecía en sus ojos un dejo de triste melancolía, para volver inmediatamente a su radiante exteriorización de alegría, contagiosa, exultante, genial.

Usted sabe Alberto que algunos no le perdonan que haya partido, pero bueno, allá ellos, fue su decisión. Nos dejó sólos en un mundo cada vez más burdo, sin alegrías, o pocas y efímeras.

Lo vamos a extrañar siempre. Y perdone si alguna vez, viendo sus lejanos scketch, se nos escapa una lágrima, que fijese, no vaya a creer que es de tristeza, es de una alegría con efecto retardado.

Seguramente, andará por ahí con sus viejos compinches del humor púdico, con Tato Bores, con su inseparable gordo Porcel, con Javier Portales, García Grau, Minguito, Biondi y tantos otros a quienes Usted, Alberto, los cobijó y protegió con su no olvidar sus orígenes y que nadie padeciera el hambre de aquellos viajes en tren a La Plata.

 

 

 

 

DANIEL CONSOLE

 


 

(08/11/2008)

 

19 DE JULIO DE 1995

 

 

Archivo DANIEL CONSOLE

 


 

(20/09/2008)

 

7 DE JULIO DE 1995

 

 

Archivo DANIEL CONSOLE

 


 

(20/07/2008)

 

30 DE ABRIL DE 1990

 

 

Archivo DANIEL CONSOLE

 


 

 

(05/07/2008)

 

EXTRAÑANDO A ALFREDO PARGA

 

No hay caso, el tiempo pasa y Usted siempre presente. Las tardecitas en el diario y ni hablar los sábados a la noche, cuando la cita gratificante era “Otro Automovilismo”. Así es Alfredo, todos ésos vacíos suyos he tratado de llenarlos con las grabaciones del programa de radio, con las frases permanentes que guardo en mis oídos, mirando de reojo sus fotos… pero no alcanza.

Más anda la vida y más detalles le descubro… sus conversaciones con los corredores de su tiempo, asombrándose cuando trazaba un paralelismo de sus preocupaciones y encontraba a un par cotidiano. El “Gaucho” Martínez Boero le hablaba de sus padeceres por el cigarrillo… Andrea, que no es otro que Vianini, le hablaba de su intermitente descanso nocturno, que dormía de a ratos, que se desvelaba esperando el sueño, igual que Usted.

Charlábamos a diario permanentemente, horas, de cualquier tema, lo menos, automovilismo…

“ Alfredo… por donde andará el ‘Cuadrado’ de Peduzzi… ”

“ ¿ Sabe Daniel que el sábado juega Platense…?, ojalá que haya lindo día para ir a la platea “.

“ Alfredo… ¿ Oscar o Juan ? “.

“ ¿ Sabe Daniel que por ahí el domingo a la mañana, si el día es lindo voy al río a tomar un poquito de sol ? “.

No había caso, automovilismo, muy poquito le sacaba.

A veces, me llamaba a las dos de mañana… “ Perdón Daniel… ¿ lo molesto ? “. Qué va, qué iba a molestar. Uno sabía de qué se trataba. Y me gustaba, particularmente a mi ser el interlocutor válido de semejante ser humano.

Guardo una postal que me persigue gratamente… las noches de los sábados, cuando salíamos del viejo edificio de Radio Belgrano, cuando estaba “atrás” del Café Tortoni, por no decir la cara menos conocida del mítico lugar… cuando la garúa fina, el frío que calaba los huesos y la humedad que reflejaba todo y lo hacía brillante, con las luces amarillentas proyectadas de las columnas de alumbrado… ése trayecto hasta Florida donde los dos, solitarios, caminando encorvados por las veredas angostas, encuadrábamos en una imagen londinense… ésas dos cuadras nos permitía dialogar brevemente sobre el programa, desandando Rivadavia angosta hasta llegar a la peatonal, donde hasta se permitía el lujo de consultarme apuradamente sobre su cena: “ ¿ que le parece Daniel ?, ¿ un matambrito tiernizado o un pucherito… ?. Y la rápida pero pausada despedida hasta un par de horas después… Porque, ¿ sabe ?, el perdía su última formación de subterráneos que lo acercara a Vicente López, y yo, el último del legendario “A” que me arrimara a Ciudadela.

Y hacía mucho frío, bajaba la niebla, garuaba, y en la calle sólo se veían contadas caras tristes y solitarias.

 

 

Con Roberto "Bitito" Mieres

 

 

Con Jorge Cupeiro

 

 

Con Juan Carlos Nesprias

 

 

Con Néstor Jesús García Veiga

 

 

Con Oscar Angeleti

 

Texto y Fotos DANIEL CONSOLE

 


 

(25/05/2008)

 

3 DE MARZO DE 1963

 

 

 

Archivo DANIEL CONSOLE

 


 

 

(18/05/2008)

 

EL TRISTE FINAL

 

DEL “TRACTOR” DE CASÁ

 

Uno que lo vio ganar muchas carreras, que lo admiró por llegar siempre, conducido por la sapiencia de Eduardo “Tuqui” Casá, de las manos mágicas de la mecánica de Manolo Rodríguez, sufrió una estocada al corazón de fierrero común y cupecista de alma, cuando en la revista PARABRISAS CORSA de diciembre del ‘69, un aviso en la sección agrupados anunciaba la venta de un “Tractor” irreconocible, mitad auto extraño, mitad prototipo, lejos de las líneas que lo vieron nacer que salvo pequeñas modificaciones aerodinámicas, mantuvo siempre su elegancia de auto llegador, ganador.

Donde estarás viejo y querido “Tractor”, quien te poseerá aunque reconozca y conozca tu historia inolvidable… en que carrera del tiempo pasado te volveré a ver con tu silueta de líneas armónicas y bellas... cuantos kilómetros tendré que desandar para volverte a ver como naciste... con ese gris metalizado de las viejas revistas de fotos en blanco y negro, con ese azul encandilante de publicaciones que le dieron color a tu vida. Como tantas noches y autos que nunca morirán, soñaré el rugido de tu potente motor Ford acompasado por los pies del querido “Tuqui” Casá.

 

 

 

 

DANIEL CONSOLE

 


 

 

(12/04/2008)

MURIO EL ACTOR MAS ODIADO:

 

EL “TENIENTE GERARD”

 

Increíble pero cierto… Barry Morse, quien será recordado por siempre como el odiado Teniente Phillip Gerard, sobrevivió 40 años a la muerte del Dr. Richard Kimble, de nombre artístico David Janssen, David Meyer en la vida real, quien falleciera a los 49 años de edad de un presunto ataque cardíaco.

Morse, aunque trabajó en más de 60 películas, será recordado eternamente por su papel televisivo del empedernido policía, que incansablemente persiguió al Dr. Kimble en la serie “El Fugitivo” (1963/1967).

De origen británico, también trabajó en radios y teatros británicos, y falleció el 2 de febrero último.

En su extensa trayectoria filmográfica, dirigiendo también algunos telefilmes, resaltamos su labor en las películas, luego de un tímido debut en “The good step out” (El profesor astuto -1942-), “Puzzle of a downfall child” (Entre la fama y la locura -1970-), “Kings of the sun" (Los reyes del sol -1971-), “Running scared” (El final del círculo -1972-), “Asylum” (El asilo del terror -1972-) y “The changeling” (El intermediario del diablo – 1979-).

Otra serie que lo tuvo como protagonista fue “Viaje a las Estrellas”, pero el estigma del obsesionado perseguidor, al igual que Janssen de perseguido, nunca pudieron salir de sus vidas.

La marca que me queda es que Morse vivió 40 años más que Janssen…

 

 

DANIEL CONSOLE

 


 

(12/03/2008)

 

LOS GENIN, UNA HISTORIA DE FUTBOL

 

Nueva Chicago - Talleres (Remedios de Escalada)

 

Junio de 1976. Hurgando en mi memoria para rescatarlos de la historia, una tarde de domingo, que llovía como con desgana, recorrí mentalmente los partidos que se fueron sucediendo en mi vida periodística, para traerlos nuevamente al presente. Y como se fueron amontonando desordenadamente, recurrí entonces a las publicaciones en las cuales me desempeñé... de repente, al hojear la inolvidable "NUESTRO ASCENSO", me encontré con un Talleres de Remedios de Escalada 4 - Nueva Chicago 2, y mis ojos, vaya a saber uno el porqué, se posaron en el apellido Genin; y entonces, rápidamente mi mente vólo al diario "CRONICA" para acordarme que en Deportes trabajaba Luis, conocido por todos por "Picho". Y también me acordé que entre mis millares de recortes que siempre atesoro, porqué todos en algún momento, serán "mi memoria"  para redondear un capítulo, un homenaje, un reconocimiento, un no olvidar, tenía uno que mencionaba a un héroe futbolístico de General Belgrano, mas conocido y recordado con el curioso apelativo de "Guayaquil".

De Luis Genin sabía que había jugado en la primera de Gimnasia y Esgrima de la Plata, pero más me "picó"  el saber de su padre y entonces busqué con ahínco ése recorte del 5 de diciembre de 1999, del antes mencionado matutino, hasta encontrarlo.

Lamentablemente la noticia mencionaba que había fallecido a los 78 años y algunos párrafos volvieron a emocionarme, como la primera vez...

Se llamaba Oscar, pero para todo el pueblo de General Belgrano fue y será eternamente "Guayaquil", apodo que le quedó grabado a fuego después de haber jugado vistiendo la camiseta de Unión de Santa Fé, un amistoso contra el seleccionado argentino que había dado cátedra en el Sudamericano disputado en esa ciudad ecuatoriana en 1947, y en el que alineaban, entre otros el "Charro" Moreno, "Tucho" Méndez, "Pipo" Rossi, Di Stefano, Cozzi, Pescia, Pontoni, Boyé y Loustau.

Nacido en las tierras de los hermanos Diego y Rubén Capria, a quienes tantas veces vio jugar de purretes, "Guayaquil" tuvo por el fútbol una particular pasión que lo llevó a practicarlo, profesionalmente, durante la década del '40, en las inferiores de River, Lanús (Hasta la reserva), Miramar de Montevideo, El Porvenir, Nueva Chicago, Estudiantes de Buenos Aires, Unión de Santa Fé y Belgrano de Córdoba... después, volvió a su pueblo fue campeón durante varios años seguidos con la camiseta del Club Social y se retiró con otro título, invicto, haciendo goles para el modesto Defensores. Aún hoy, se recuerda cuando ya retirado de la actividad, jugó para los veteranos del Social aquel partido ante un juvenil que terminó 3 a 2 a favor de su equipo, justamente por obra de un cabezazo suyo... cuentan quienes estuvieron presentes, que se sacó la camiseta, lo gritó, pidió el cambio –porqué con su gol había ganado una apuesta- y no volvió a jugar nunca más, ni siquiera entre amigos... Otros tiempos, ¿ no ?. Seguramente mejores.

Regresando del ayer,  rescaté un partido que cubrí y donde un Genin (Horacio, primo segundo de Oscar) fue figura, junto a otros de los mas espectaculares volantes ofensivos que ví en el ascenso: Miguel Angel Gallardo, quien se iniciara en Boca Juniors y pasara por Huracán de Parque de los Patricios, entre otros equipos. Esa tarde, Talleres dio cátedra venciendo por el mencionado tanteador, pero que pudieron ser, sin exagerar, por 10 goles de diferencia, y dos de los cuatro, los anotó Genin... Como para no tener historia el apellido y honrarlo también.

La crónica que quedó reflejada y que siempre tendrá valor para alguien, fundamentalmente para los protagonistas y los memoriosos agradecidos, fue que el encuentro se jugó en cancha de Almirante Brown, donde Nueva Chicago hizo las veces de local, arbitró Alberto Bísero y con una recaudación de m$n 3.934.000.-... asustan los números ¿ no ?, el "Verdinegro" formó con Oriolo; Mazzeo, De Freitas, Páez y Mazziotti; Eusebio Gómez, Covas (Pasqua) y Hugo Zerr; Berlingieri (Cabrera), Itri y Salvador Aurelio Antonio Pasini, conducidos por Jorge Pérez, quedando como relevos Alvarez, Gómez Fantasia y Pellegrini; el ganador presentó a Deckers; Carrizo, Jaure, Terzagui y Carrión; Berazategui (Un grande del ascenso) y José Antonio Díaz (Otro valor importantísimo y de dilatada trayectoria los sábados, jugando para Almirante Brown, Sportivo Italiano y San Miguel, entre otros) y Gallardo; José Verón (Sánchez), Jhones (Abbate) y Horacio Genin, orientados por Juan Carlos Montaño, mientras que no jugaron del banco de suplentes Negri, Bouzo y Vicente Gómez. Los goles fueron anotados por Gallardo (2) y Genin (2) para Talleres y Páez e Itri de penal para el perdedor.

Los Genín, desde el mítico “Guayaquil”, hasta sus descendientes, también tienen y merecen  su parte de historia en el fútbol.

Oscar, el 6 de agosto del 2000, día en que hubiera cumplido 79 años, el pueblo de General Belgrano le hizo un homenaje singular, poniéndole su nombre a una calle del barrio construído en la manzana donde había estado la vieja cancha de la avenida Italia. Esa iniciativa él la conocía estando en vida. Y en vida todas las instituciones de la ciudad se encargaron de entregarle distinciones en distintos actos, lo cual siempre agradecía, porque allí, en el lugar donde había nacido y donde regresó luego de jugar profesionalmente, se sentía querido y respetado por gente de todas las edades y de todas las clases sociales.

Luis, “Picho”, hijo de Oscar, delantero, militó en Gimnasia y Esgrima La Plata desde sexta hasta Primera, división en la que jugó dos partidos (estuvo otros dos en el banco de suplentes, sin ingresar) y marcó dos goles, uno ante Estudiantes de Buenos Aires y otro frente a Altos Hornos Zapla de Jujuy, en 1978. Una lesión en la rodilla lo obligó a dejar la actividad profesional muy rápido, cuando tenía 21 años.

Horacio, primo segundo de Oscar, además de jugar en Talleres de Remedios de Escalada, lo hizo por Arsenal de Sarandí y en las ligas de Ayacucho y Olavarría. Era puntero izquierdo, guapo, goleador y gran cabeceador.

Juan Manuel, hijo de Luis y nieto de Oscar, a los 19 años –en el 2004 tenía 20- debutó en la primera de Deportivo Español durante la temporada 2003/4 y actualmente integra ese plantel.

Y Sebastián, el otro hijo de Luis, 18 años para la misma época de su hermano, los dos volantes centrales, juega en la quinta división de Independiente, club en el que está desde los 11 años.

Para finalizar éste homenaje, quiero reproducir una estrofas que escribiera “Cacho” Volonterio, el 6 de agosto del 2000, titulando:

 

PARA VOS, GUAYA

 

Se hizo justicia al fin y yo aplaudo ese detalle. Hoy tu nombre es una calle: Oscar “Guayaquil” Genin. En esa calle tu botín dejó marcadas mil huellas, y hoy gambeteás las estrellas de tu cielo, “Guayaquil”. Hoy en el año 2000, en la memoria me pierdo. De la cancha quedó un recuerdo: Oscar “Guayaquil” Genin. Aquella cancha que al fin fue sepultada en cemento, con toda su gloria adentro… Por eso en éste ínterin a todos las gracias doy, tenés tu calle desde hoy, Oscar “Guayaquil” Genin.

 

 

 

 

Oscar "Guayaquil" Genin

 

 

 

 

1976: Partido A. Bruno vs. Talleres de Remedios de Escalada

 

"Picho", "Guayaquil" y Horacio Genin

 

 

Daniel Console

(Capítulo extraído del libro HÉROES DEL ASCENSO)

 


 

(15/02/2008)

 

A 25 AÑOS DE QUE EL SARGENTO SAUNDERS

 

ABANDONARA LA PATRULLA INMORTAL DE "COMBATE"

 

 

Al ingresar a éste apartado, les saldrá una advertencia en la parte superior de la pantalla. Para poder visualizar el video, hagan click con el botón derecho del mouse en el aviso, y luego elijan, permitir contenido bloqueado.

Archivo DANIEL CONSOLE

 


 

 

(06/01/2008)

 

14 de Marzo de 1996

 

 

EL DOCTOR BEN CASEY PARTIÓ DE LA VIDA

 

 

“Con un bisturí derrotó a los astros del revólver” decía la revista Variety refiriéndose a la novedad de que “Ben Casey” triunfaba frente a “Bonanza” en la batalla por el rating.

Seguramente Vince Edwards fallecido en Los Angeles a los 67 años como consecuencia de un cáncer de páncreas, no supuso que su personaje de un neurocirujano despertaría hasta vocaciones médicas.

La cercanía con la muerte estuvo, a su modo, desde la niñez en Brooklyn, con los gangsters salpicándole sangre. De su juventud de guardavidas le quedó el porte saludable. Fue por azar que llegó a Broadway y a las largas colas que se formaban para ingresar en aquella televisión de los sesenta, con batallas por la audiencia tan crudas como las de ahora.

Edwards las ganó durante cinco años y hasta le surgió la competencia de un colega, el “Dr. Kildare”. Después fue perdiendo terreno pese a tratar de procurárselo en el cine y en la canción. En los ochenta intentó una remake, pero no pasó nada. Ni la televisión ni la medicina eran lo mismo que cuando aquel cirujano parco congelaba sus emociones para hundir el bisturí exitosamente en aquellas irrepetibles pantallas en blanco y negro.

 

 

 

Vince Edwards y parte del elenco estable de la serie

 

Archivo DANIEL CONSOLE

 


 

 

(25/11/2007)

LA CUPECITA DE BOLIVAR

 

DEL SEÑOR JORGE MARTÍNEZ BOERO

 

Esto puede ser irreal.

Mientras llovía tristemente. Con desgana, como diría mi gran maestro Alfredo Parga, las gotas se filtraban por las chapas con agujeros del viejo galpón de Bolívar, hiriendo la carrocería polvorienta de la cupecita de Martínez Boero, que hace más de 35 años desafiaba a autos como los extraordinarios Torino, los veloces Falcon "angostados" (?) y a incipientes seudoprototipos... el óxido seguía con su tarea macabra en el olvido de los humanos.

Esto es real.

Enamorados del TC de aquellos tiempos pusieron mano a la obra. Silenciosamente. Primero fue un secreto. Después la idea fue sumando adherentes para reconstituirla. Y lo lograron no hace muchos años. La dejaron como nueva. Le devolvieron la vida.

Esto puede ser irreal.

Algunos memoriosos tal vez creíbles, dicen que durante mucho tiempo mantuvo el récord de vuelta del antiguo circuito N° 6 del autódromo municipal, contra autos mas livianos y rápidos, favorecida por una particular cola que, cuando el viento soplaba desde determinado cuadrante, la hacía desarrollar una velocidad superior... Por eso, decían que su piloto humedecía su dedo índice y apuntaba al cielo en cada clasificación, antes de subirse a su vieja cupecita Chevrolet.

Esto es cierto.

Los bolivarenses, pueblerinos y confianzudos, solían apodarlo “bicho canasto”, en alusión a que en varias ocasiones había llegado sexto.., puesto nada desdeñable si se tenía en cuenta a tantos rivales mas potenciales.

Y en el ayer, como versara una sección de la revista Corsa, "Corsificados": lista para largar.

Esto, merced a los agradecidos y sentimentales memoriosos.

 

 

Muy buena actuación del "Gaucho" Martínez Boero en el

Gran Premio del TC de 1966

 

 

Largada del TC en el autódromo capitalino; Martínez Boero bien apegado a la cuerda externa, en persecución del "Petiso" de Rodolfo De Álzaga

 

DANIEL CONSOLE


 

(18/11/2007)

 

10 DE NOVIEMBRE DE 1992

 

CUANDO MURIÓ EL OTRO MAVERICK

 

LOS ÁNGELES (ANSA).- El actor norteamericano Jack Kelly murió a causa de una hemorragia cerebral.

El actor, de 65 años, realizó algunos films de escasa trascendencia y también se dedicó a la animación de shows.

Fue la serie de televisión “Maverick” la que, en 1957, acercó su rostro a una audiencia masiva. En la serie, compartía el papel protagónico con James Garner, donde interpretaban a dos hermanos que, en el Far West, se dedicaban al poker y a la buena vida, circunstancias las que los involucraban en algunos líos.

Toda su vida fue un aventurero. Lo demuestra el afán de integrar la tripulación del primer avión que voló sobre el Polo Norte.

Este afán por correr hacia lo desconocido lo trajo en 1970 hasta Buenos Aires donde se presentó en el programa de TV “Sábados de la bondad”.

 

Sinopsis de la Serie:

 

Las acciones ocurren en el Viejo Oeste de los Estados Unidos, donde los Maverick se ganan la vida como tahúres en juegos de póquer y donde se ven envueltos en multitud de vicisitudes. Una característica de la serie era que en cada capítulo alguno de los hermanos hacía referencia a su padre (que apareció sólo en un capítulo, interpretado por el propio Garner) con las palabras As my old pappy would say... ("como mi viejo papi hubiera dicho"). El tono de la serie era de comedia ligera y tuvo una nominación a un premio Emmy (James Garner) por mejor actor en rol dramático (1959).

 

Personajes:

 

La serie trataba de una familia de tahúres, tres hermanos, Brett, Bart y Brent Maverick interpretados por James Garner, Jack Kelly y Robert Colbert respectivamente. Junto a ellos, aparecía esporádicamente un primo británico, Beau, interpretado por Roger Moore. Se filmaron 124 episodios, en algunos de los cuales sólo uno de los Maverick hacía su aparición y en otros participaban en conjunto. Brent Maverick sólo se incluyó en el último año de la serie como un intento de reemplazar a Brett, puesto que Garner abandonó la producción tras un conflicto con Warner.

 

Archivo DANIEL CONSOLE

 


 

(28/10/2007)

 

UNA EXPERIENCIA DISTINTA:

 

FOTÓGRAFO DENTRO DEL CAMPO DE JUEGO

 

Defensa y Justicia - Ituzaingó

 

Noviembre de l981. Osvaldo Montenegro, compañero de tareas en la empresa periodística en la cual me desempeño, varias veces me había instado a ver jugar a su equipo predilecto, Defensa y justicia, en su cancha de Florencio Varela, pero un poco por la distancia, iba postergando la invitación, pero un buen sábado debía enfrentar a Ituzaingó, institución a la cual seguía la campaña por ese entonces en el periódico LA SEMANA de San Antonio de Padua, hizo ineludible la cita.

El trayecto del viaje de por sí, se convirtió en una aventura: en principio, desde Ciudadela me trasladé en tren basta Haedo donde allí tomé la insegura formación diesel Fiat, que me llevaría hasta la estación Florencio Varela, previo trasbordo en Temperley. En el recorrido que finalizaría en La Plata, varias veces el convoy sufrió los ataques de vándalos que arrojaban piedras y todo tipo de elementos contundentes; incluso, en un paraje donde las vías se extendían por una especie de desfiladero, vi en un pantallazo cómo tres sujetos tiraron sobre el techo del tren una mesa… el resultado de estas tropelías era la mayoría de los vidrios rotos, asientos tajeados en los casos más leves y la precaución de los pocos pasajeros de bajar las persianas metálicas para evitar males mayores.

Continuando el relato, llegado a la estación Varela, donde Montenegro me vino a esperar, nos dirigimos hacia la cancha y pudimos notar en el camino, una Comunidad en constante avance poblacional, compuesta mayormente por gente humilde y trabajadora.

Ya dentro del estadio, pude apreciar cómo había sido agregada una tribuna tubular para albergar a la por ese entonces numerosa parcialidad local. Antes de iniciarse el cotejo, me despedí de mi amigo que quedó en la platea y me conminé al rectángulo de juego para cumplir con mis funciones de fotógrafo-cronista: eso sí, tomé la precaución de ubicarme en ambos tiempos detrás del arco visitante, como para no sufrir demasiado las consecuencias de tener a la hinchada varelense en contra en la nuca, que eso no sería nada, si me preocupaba algún proyectil o la desagradable sensación de un esputo. Afortunadamente ello no ocurrió y los que se ubicaron a mis espaldas hasta creo que me ignoraron. Mejor así. De todas maneras el trámite no dió como para enardecer a las tribunas.

Luego de finalizado el partido, nuevamente Montenegro me acercó a la estación y durante el viaje pudimos observar cómo la hinchada de Defensa trataba de emboscar a los adictos de Ituzaingó, cosa que tratando de alejarnos del escenario no supimos si se concretó.

Ya en la estación, vi cómo cobraban animación sus alrededores en el anochecer del sábado, que la gente ocupa en olvidar por una noche las fatigosas jornadas de la semana, donde generalmente salían y regresaban a sus hogares humildes sumidos en las penumbras.

Instalado nuevamente en el tren de regreso, obviamente con las persianas casi totalmente bajas, reviví esa experiencia inolvidable. Y una postal del viaje que me quedó grabada con fuego y sin razón, es la visión de un anciano a quien le faltaba una pierna, sentado en el esqueleto de esas pasarelas que existen en los pasos a nivel, viendo el paso del tren... lo vi alrededor del mediodía... increíblemente volví a verlo fantasmalmente con la caída de la noche como si el tiempo no hubiese pasado en ese perdido apostadero ferroviario del ramal Haedo - La Plata.

 

 

 

 

"Los Halcones" entran al campo de juego

 

 

 

 

Defensa y Justicia versión 1981

 

 

 

 

Zozobra en el área de Ituzaingó... El arquero Ielapi sale a cortar el centro

 

 

Daniel Console

(Capítulo extraído del libro MEMORIAS DE FÚTBOL)

 


 

(29/09/2007)

 

AUTOMOVILISMO

LA "EMPANADA" DE PENA

La década del ‘60 fue prolífica en cambios históricos en el TC y también en autos “extraños”... algunos fueron sólo eso, estéticamente fuera de contexto y también perdedores, pero muchos fueron sorprendentemente extraordinarios por performances y ganadores in discutibles ante otro mas “lógicos”.

Si uno lentifica el pensamiento, por ahí, resultan mas injustamente inolvidables las máquinas que quienes la conducían.., y hay muchos ejemplos, siendo uno de ellos la denominada “empanada”, la cupé pistera que condujera ese extraordinario piloto que fuera Jorge Pena, trágicamente fallecido.

Y con el pasar de los años, cuando uno se vuelve mas melancólico, esos autos extraños se vuelven mas bellos día a día cuando repasamos las fotos blanco y negro, cuando cualquier noche de lluvia invita a mirar hacia atrás y nos refugiamos en nuestro rinconcito preferido, para homenajear aunque sea sólo con la memoria.

1963 fue una temporada irrepetible para Pena y su auto de inconfundible silueta, pues re pasando crónicas de la época, nos encontramos con varias victorias encadenadas, comenzando en Chile, ante 50.000 personas, en el trazado Carozzi de Viña del Mar; luego lo vieron cruzar primero la línea de llegada, sin respirar el polvo y el humo de ningún otro, en los autódromos de Buenos Aires y Mendoza y en el circuito de Siderurgia de San Nicolás.

Y un mal día decidió irse a correr al cielo.

Si hasta pareció una ofensa que años después, en 1969, con la conducción de Joaquín Perrota la llevaron a correr al Zonda de San Juan, donde de extraña la transformaran en fea... lenta, pasando por el canto de una uña la reglamentación de aquellos tiempos. Largó última entre 15 competidores y le pusieron bandera negra por ir tan despacio... si hasta alerón de incierta geometría le habían puesto.

Seguramente será una elucubración poco creíble, pero Jorge Angel Pena desde el cielo con sus lágrimas habrá provocado una fina garúa, imperceptible para todos.

 

 

La hermosa estampa de la "Empanada" pistera de Jorge Angel Pena

 

 

DANIEL CONSOLE

 


 

(17/08/2007)

 

11 DE JUNIO DE 1991

 

SE APAGÓ LA VOZ DE EDMUNDO SANDERS

 

El locutor y animador Edmundo Sanders murió en esta ciudad a los 67 años, víctima de un cáncer a la garganta. Sus restos fueron sepultados en el cementerio de Pablo Nogués.

Durante muchos años, su voz permaneció asociada con acontecimientos culturales de prestigio de los que se hicieron eco en la radio y la televisión.

Fue, en rigor, un convencido propagador de temas educativos. La elegancia de su estilo personal e inconfundible también le abrió las puertas de la publicidad y el cine documental.

Voz y presencia distinguida, Sanders llevó ante las cámaras ciclos de grandes conciertos. Entre ellos, los que tuvieron como protagonistas a Victoria de los Ángeles, el Coro de Niños de Leipzig, Ruggiero Ricci o Christian Ferrás. Pero, con su porte señorial y una voz de familiar gravedad, excedió los círculos musicales.

Sanders vivió unos cuantos años en Inglaterra, donde se desempeñó como vocero del London´s Festival Ballet y Martha Flowers. En ese período, fue director de los servicios de ultramar de la BBC dedicados a América latina. Su dominio del inglés era perfecto, de manera que hizo la locución de muchos documentales durante su permanencia en Europa.

En algún momento director artístico del viejo Canal 7, fue una de las voces principales de la naciente Radio Municipal. Numeroso actos privados y congresos contaron, además, con ese decir señorial que lo hizo merecedor del respeto de sus colegas y del público, para el cual fue durante años una voz sumamente familiar.

 

Archivo DANIEL CONSOLE

 


 

(9/07/2007)

 

AUTOMOVILISMO

 

La Cupecita de Angel Rienzi

 

La más linda de todas

 

El que mas sabe de todo ésto de los fierros, de todos los tiempos, categorías, pilotos, preparadores, de todo, ya varias veces me lo afirmó cuando el tema de las cupecitas era recurrente: fue, y es, la más linda de todas. Y cada vez le doy con mas convicción la derecha. Es cierto, la roja y azul cupé de Angelito Rienzi lo es.

Y no solamente eso. Porque comparando, tener plata y fama no asegura nada; éste auto tenía potencia y velocidad, y para sumarie otra virtud, la mas importante, la de poder ganar y sin discusiones.

El ingeniero Francisco Lucius lo profetizaba. Dante Tiburcio lo afirmaba. Y Angel T. Rienzi le dio forma a la victoria.., al principio, costó unos abandonos por roturas, pero una vez armonizada la orquesta, la sinfonía del F 100 sonó a pleno.

Rememoro ahora, no antes, cuando los domingos por la mañana veía en los olvidados televisores con imágenes en blanco y negro, su elegante y veloz andar, como una escultura iluminada fugazmente por un flash. Y es cierto. Es y fue linda. Y pienso, creo, que eso, Angelito lo sabía y disfrutaba...

El 19 de marzo de 1967 se corrió la “8va. Vuelta de Necochea” organizada por el Automóvil Club local, y en el circuito pavimentado de 368,700 kilómetros, luego de recorrer 737,4, cruzó la meta primero. Que en el automovilismo es casi lo único que eleva todos los sentimientos... y como si fuera poco, obtuvo el récord del circuito, 215,460 k/h y el de vuelta a 216, 698.

Atrás, a varios minutos, habían quedado el Falcon de Oscar Cabalén y el Torino de Jorge Ternengo... los había superado la mas linda de todas.., y si hasta pareció que cuando cruzó la línea de llegada, a través de la ventanilla semibaja, en la cara sonriente de Angelito Rienzi, los dientes brillaban mas que nunca... es que la belleza pura y eterna le había ganado a la modernidad del maquillaje temporario.

 

 

Además de ser la más linda, Angelito Rienzi la armó

con tecnología moderna traída de autos chatarra de EE.UU.

 

DANIEL CONSOLE

 


 

 

(27/06/2007)

 

24 DE DICIEMBRE DE 1984, FALLECIO “MINERAL”,

 

LA VOZ E IMAGEN DEL TURF

 

Fue uno de mis primeros Maestros en el periodismo, y quien me aprobó mi tésis “Historia del Turf Argentino”, lo cual “validaba” mi condición de estar habilitado para ejercer la profesión. Gracias a él conocí muchas cosas de la vida… conocí a Irineo Leguisamo, a Angel Barattucci, el gran jockey rosarino… después de ése 1977 donde trabamos una profunda Amistad pese a la diferencia de edad, nunca dejó de invitarme especialmente a los hipódromos para presenciar los grandes clásicos de aquellos tiempos, un mundo único, cuando todavía se iba de traje y corbata… Conocí generosamente invitado, su departamento de la calle Honorio Pueyrredón, y a su esposa e hija cuando lo llevé a mi inolvidable Instituto de Ciencias de la Información, para que diera una charla magistral de periodismo, de vida… con un “poquito” del noble deporte de los reyes, el turf. Cuando decidió irse de éste mundo, como mis otros grandes íconos de mi vida periodística, siempre mucho mas añosos que yo, como Alfredo Parga, Rafael Saralegui, Nello Principi, no pude evitar llorar, porque sus enseñanzas, de vida y profesión, quedarán grabadas eternamente en mi vida.

 

 

Ernesto Marchetti, "Mineral", junto a Daniel Console,

en el despacho de la desaparecida manzana de la calle Cerrito al 1300

 

 

Nadie podría dudar que fue el periodista hípico más popular de las últimas décadas. También, seguramente, la suya fue la voz del turf. El profano unía la figura y la voz de “mineral” con el apasionante y desconocido para muchos mundo de los hipódromos. Ernesto Marchetti, tal su verdadero nombre, fallecido a los 70 años, impuso su estilo en la información turfística por radiofonía.

Fue testigo y comunicador de la época de oro del turf argentino, con hombres que traspasaban el ámbito propio de la actividad para convertirse en ídolos, como Leguisamo, Antúnez, Artigas. En lo suyo, “Mineral” también fue un grande. A su manera, con una voz y un lenguaje propios, distintivos, se incorporó al grupo de los elegidos por la decisión popular.

El decir de “Mineral”, lleno de adjetivos, prendió en el oyente y pronto tuvo su propio programa; desde entonces y por 40 años su presencia en la crónica hípica resultó permanente. Era ese tiempo de seudónimos, quizá como parte del misterio del propio turf y del que partía del fenómeno de la radiofonía.

Marchetti eligió el nombre del caballo que más admiró: Mineral. La decisión fue también una promesa, según contó alguna vez, “divulgar por siempre las proezas del famoso pampa”.

La televisión, de la que fue uno de los pioneros, divulgó la imagen de “Mineral”. Sin embargo, siguió siendo la voz su principal medio de comunicación, inclusive en hipódromos de Panamá, Colombia y Perú.

A poco de morir, había anunciado que escribiría sus memorias y el primer capítulo lo destinaría a contar cómo, a los 12 años, con pantalones largos prestados, sombrero y anteojos, entró por primera vez a Palermo, hipódromo al que le entregó sus últimos esfuerzos desde la función de encargado de relaciones públicas y prensa.

“Mineral” sostenía que la historia del turf comienza en cada carrera y se extiende en un final de bandera verde.

Una historia a la que él está incorporado.

Seguramente, estará descansando en paz.

Archivo DANIEL CONSOLE


 

(10/06/2007)

 

AUTOMOVILISMO

 

Los FalcOn son Eternos

 

Los Ford Falcon pusieron en marcha sus motores en 1967 en forma oficial.., y a la fecha siguen atronando en circuitos y rutas, con lo cual hace rato que se han convertido en los autos mas longevos del Turismo Carretera.

El bautismo de fuego de los denominados “angostados” fue en La Vuelta de Tandil, mas precisamente del ‘67, con la conducción de Carmelo Galbato... pero la tarea previa fue ardua pese a todo el apoyo de los ingenieros de Ford Motor Argentina; la consigna era trabajo, trabajo y más trabajo... sólo algunos “besitos” a la bombilla, la reglamentaria 1/2 hora para almorzar y algún picadito con la redonda. Nada más. Que ya era mucho. Atentos a un reglamento estricto, con unas tijeras de cortar chapa, un soplete y un centímetro, comenzaron a acortar y a angostar un casco recién salido de línea...

Y así pudo clasificar en Tandil, pero hubo que masticar broncas porque no pudo largar la carrera por una fisura en la tapa de cilindros. Pero había nacido un rival temible.

Poco después casi se le da en Rafaela cuando punteaba, pero aceite, tierra y mariposas en el parabrisas le hicieron perder esa posibilidad. No importaba. Algo había quedado demostrado. Podía ganar.

Ya lo había demostrado el gran Oscar Cabalén al vencer en la “IX Vuelta de Arrecifes” y en la “VII Vuelta de Córdoba”, y a Carmelo se le dio el 24 de septiembre en el Autódromo Municipal, superando nada mas y nada menos que a Vianini, Di Palma, Perkins y “Larry”.

De ahí en mas, la “oficialidad” de Ford le dio aún mayor apoyo a los hermanos Dante y Alain Baudena y les encargaron 10 “angostados”, entre ellos uno para Carlos Reutemann, un incipiente ganador del Anexo “J’ que pedía desafíos mayores merced a sus excepcionales virtudes; los otros designados fueron el eterno Carlos Menditeguy, Humberto Dana, Raúl Cottet, Eduardo “Cacho” Matías, Rubén Fulco, Alberto Beguerie, Dante Emiliozzi y el uruguayo Carlos Lepro. Asimismo, hubo exitosos logros de particulares como de Eduardo Casá, Bautista Larriestra y Roberto Bonnano, que fueron masificando la inconfundible silueta ya inolvidable de los Falcon “angostados”... vinieron los triunfos.., siguen los triunfos. Incontables. Pero los precursores de Galbato y Reutemann han quedado en la memoria de los teceístas que aún hoy siguen alentando al auto de la marca encerrada en un óvalo. Y ya han pasado 40 años. Toda una historia en el TC. Toda una vida. Todo un récord.

 

 

Carmelo Galbato con su "Angostado" oficial

 

 

Eduardo Casá, siempre con mecánica de Manolo Rodríguez

 

 

Bautista Larriestra, el "Gaucho Rosca", con preparación particular

 

DANIEL CONSOLE

 


 

(07/05/2007)

 

LUIS EDUARDO DOTTA, UN FENÓMENO
 

Centro Español - Acassuso

 

Febrero de 1993. Es uno de los jugadores que he visto en toda mi trayectoria de veinte años de fútbol, que más recuerdo dentro de aquellos que han militado y militan en Primera “D”. Me refiero a Luis Eduardo Dotta, Luisito para quienes allegados a Centro Español, lo han visto crecer y que lo quieren como a un hijo pródigo, verdadero símbolo del club.

Nunca lo vi jugar mal. Esa es la pura verdad, aunque alguien pueda llegar a dudarlo. Nacido el 8 de mayo de 1962, ha trajinado por más de dos décadas las canchas más pobres del fútbol sabatino. Y aquí me gustaría detenerme pan poder intercalar un pensamiento que cabe perfectamente en mi sentimiento futbolero, que lo extracté de la revista partidaria. Excursio, desaparecida hace ya muchísimos años. Decía más o menos así: “Fútbol pobre de los sábados, fútbol de ascenso. Fútbol de los clubes chicos y los esfuerzos grandes; fútbol de aficionados que se quieren hacer los profesionales y profesionales con rico aroma amateur; fútbol de jugadores ignotos pero esperanzados de gloria; fútbol de pierna fuerte, cabeza gacha, tapón en alto y codo en punta; fútbol con olor a barrio, de delegaciones que van en colectivo, de bombo y cadena, de canchas que entrás, pero no sabés si salís, de estadios que están quince cuadras pasando las vías, después tres a la derecha hasta un puente y de ahí, derecho hasta el fondo”, andá y que te vaya bien; canchas sin túnel y vestuarios con vestigio a casilla, de puertas golpeadas y claraboya que permite el salivazo desencajado; barras bravas policías bravos y pasillo corto repleto de cascotes, donde podés vencer o morir por la camiseta de la suprema pasión.

Es el fútbol de los gestos incomprendidos de los domingueros abonados a plateas, que no saben de atravesar riachos y puentes, descampados y calles de tierra, hasta llegar a la canchita que se puede ver el partido tanto desde adentro como desde afuera. Fútbol para no ir nunca jamás, pero para volver siempre, el próximo sábado, sin ir más lejos".

Este escrito es el sinónimo de mis tantas tardes de fútbol y allí está incluido Luis Eduardo Dotta, el del toque exquisito, el tranco ganancioso, el cabezazo espectacular, el despliegue incesante y la caballerosidad siempre manifiesta. Junto a Walter Montani y Oscar Rodríguez de Puerto Nuevo, Juan Carlos “Tato” Acosta de Liniers, Luis Angel Casanova de Atlas y René Zavalía de Sacachispas, entre otros, constituyen el arquetipo del amor a la camiseta.

Dotta integró numerosos equipos pero uno de los que más recuerdo, por la complementación que lograron, fue el compuesto por Calfín y Claudio “Buby” Velárdez; este último, ya veterano, había nacido el 29 de enero de 1953, falleciendo tempraneramente en un partido de veteranos, y fue uno de los goleadores de la temporada. Se había iniciado en River en el ‘66 para permanecer hasta el ‘69, del ‘70 al ‘74 en Deportivo Morón, 77/8 en San Rafael, Mendoza,y enel ‘78 y ‘81 en Deportivo Merlo. Por su parte, Calfín fue transferido a Liniers en uno de los ascensos de la entidad “Celeste” a la “C”.

Volviendo a Dotta, fue el tipo de jugador adversario respetado por todos, ya sea dentro o fuera del campo de juego.

Un ejemplo lo viví una hermosa tarde de verano, cuando en la canchita de

Ferrocarril Urquiza, Centro Español recibió a Acassuso, en ese entonces serio

candidato a alzarse con el triunfo y el campeonato, también. Y como en tantas otras jornadas sabatinas, fue la gran figura del encuentro, que contribuyó enormemente al empate que consiguió su equipo ante tan encumbrado rival. Luego del silbato final del árbitro, el saludo de este notable nº 5 con cada uno de sus colegas y, cuando se retiraba lentamente hacia el túnel, ocurrió un hecho que nunca podré olvidar, como las secuencias más importantes de algunas películas históricas: un aficionado de Acassuso, apoyado contra el alambrado, le gritó: ¡cinco!, Dotta se dio vuelta y entonces, simplemente, ese hincha rival con admiración y respeto, levantó su pulgar derecho y a continuación comenzó a aplaudirlo, silenciosamente el veterano de mil batallas levantó su brazo derecho, agradeció el gesto y en su cara se reflejó una simple y humilde sonrisa … agachó la cabeza y lentamente se fue pensando vaya a saber qué emociones.

Un nudo en mi garganta fue el premio por presenciar esa increíble escena..

 

Daniel Console

(Capítulo extraído del libro MEMORIAS DE FÚTBOL)

 


 

 (27/04/2007)

 

20 de Abril de 1992, murió Benny Hill

 

ReY del Humor en la Televisión

 

 

LONDRES, 20, (REUTER). - El comediante británico Benny Hill, célebre en todo el mundo por su humor picaresco, fue hallado muerto hoy en su casa, dijo Thames en Televisión.

Hill, de 67 años, sufrió una serie de problemas cardiacos este año. En el primero de ellos, el actor pesaba 109 kilos y los médicos lo sometieron a una severa dieta.

 

“Miraba al público, especialmente a las mujeres que reían cuando el cómico hablaba, y pensaba que sería muy afortunado si lograba ser como él. Rodeado de lindísimas chicas,

lleno de plata y, sobre todo, siendo el centro de atracción de la gente”, Así recordaba Benny Hill esos momentos de su infancia en que su padre lo llevaba a ver los espectáculos en su Southampton natal.

Esa fue su primera vocación. Pero antes de los brillos, las plumas y las risas de los otros, hubo un camino más simple. Se fugó de su casa a los 17 años para tentar suerte en Londres, con algunas noches a la intemperie, giras por teatruchos, su paso por el ejército aliado en la Segunda Guerra Mundial, algunos café concerts europeos desconocidos.

El cine fue la primera puerta que se le abrió. Entre los títulos de películas en las que participó figuran “Los intrépidos en sus máquinas voladoras”, “Chitty chitty, bang, bang”, “El empleo italiano”.

En 1960, la oportunidad lo coloca frente a la pantalla de la televisión. Era en la época en que la TV británica buscaba su propio, humor. Ingresó como escritor y actor y posteriormente llegó a ser la gran figura de “El show de Benny Hill”.

Algunas cifras dan la medida de su éxito: primero en los raitings ingleses con un promedio del 60 por ciento de audiencia y topes de 75, entre 1969 y 1970; emisiones en 24 países a lo largo de los cinco continentes; unos 6000 sketches grabados; premios como director, productor, actor y “Personaje del año” en 1969.

Un excepcional sentido del ritmo le permitió recrear los tradicionales gags al estilo de Buster Keaton o Harold Lloyd en situaciones modernas a las que condimentaba con bastante pimienta y un cuidado casi maniático por los detalles.

Sus propias observaciones eran transformadas en sketches. Nunca faltó ese inocultable doble sentido que Benny Hill se encargaba de subrayar, con una típica mirada de complicidad, para satirizar las propagandas de TV, los astros de Hollywood, los críticos de cine pseudointelectuales empeñados en encontrar dobles lecturas en los films, los chicos prodigio, los westerns, los turistas, las playas nudistas, los cantantes de ópera.

La variedad de personajes que elaboraba incluía el travestismo, disfrazado de muñeco, como antiguo romano o tímido nudista. Su producción fue cuantiosa y parte del éxito de su programa se debía al perfecto montaje, a la libertad y el desprejuicio que transmitía.

Su fuente de inspiración la encontró en las pequeñas cosas de la vida, en los detalles sin importancia. “Basta mirar alrededor para encontrar el lado cómico de la vida”, solía decir. Si pierdo un avión o hay un retardo de dos o tres horas en la salida, no me molesto. Me voy a pedir un café y tomo apuntes en una servilleta.

 

 

 

Benny Hill siempre rodeado de bellas mujeres, adelantadas en un tiempo

donde la ligereza de ropa no era común en la televisión.

Hasta en eso era un adelantado.

 

Archivo DANIEL CONSOLE

 


 

 

(15/04/2007)

 

Automovilismo
 

LA “NEGRITA” DE RUBÉN ROUX


Su enjundioso, desafiante, arremetedor, osado y desbordante piloto, el ya veterano Rubén Roux, corrió a su querida “Negrita” de Monte Grande, hasta que un grave accidente callejero, curiosamente cuando no estaba compitiendo, lo marginó definitivamente de las carreras de TC... pero hasta ese momento de finales de la década del ‘70 era un adversario temible para el resto de los rivales mas modernizados y con mayor apoyo económico y oficial de sus respectivas marcas.
Era verdaderamente emocionante ver a la “Negrita” entremezclada en el lote de los primeros, “faltándole el respeto” a quienes mas adelantados técnicamente querían inventar un nuevo TC que irremediablemente se veía venir... Pero Rubén Roux no quiso aflo jar al paso del tiempo y modificó a la vieja cupecita con guardabarros envolventes, techo con caída descendente y cola trunca, lo que sumado a su liviandad de 1.120 kilogramos, adaptación de caja de velocidades de acuerdo a la necesidad, ZF en pista y Corvette en ruta, tres carburadores Weber y un motor Chevrolet Súper 250 con apoyo oficial, montado sobre un chasis Meunier y la carrocería diseñada por las sapientes manos de Raúl Cabanes, los peleó a todos metro a metro, como el mejor de los autos, como si los años no le pasaran...
Cuando el TC inolvidable y artesanal de las heroicas cupecitas desapareció, y como ocurriera con otros autos de aquellos tiempos que no querían darse por vencidos y relegadas a un rincón polvoriento de un galpón, pasó a manos de sus hijos, que se cansaron de ganar carreras chapaleando barro en los circuitos zonales del Sudeste bonaerense y también en San Andrés de Giles, Merlo y otros...

 

 

 

 

Su esbelta figura siempre negra, blasonando a Monte Grande, de apellido siempre Roux, nos permitirá seguir soñando... sólo bastará cerrar los ojos y volveremos a escuchar el ronco ronroneo del 250 listo para largar... y si algunas gotas salpican nuestra cara, no serán de lluvia, seguramente. Serán sólo algunas rebeldes lágrimas que reafirman el viejo adagio que, para cada uno, todo tiempo pasado fue mejor.

 

DANIEL CONSOLE
 


 

 

(06/04/2007)

 

EL DÍA EN QUE PASCUTTI

 

SE CONVIRTIÓ EN LEYENDA

 

Chacarita Jrs. - Tigre

 

Octubre de 1993. Como jugador, fue el más odiado de todos aquellos que militaron en el fútbol de ascenso. Controvertido, polémico, capaz de encolerizar a la hinchada rival más tranquila. Pero también fue el jugador más espectacular que haya visto y que se brindó por los colores que defendió en cada circunstancia como el que más. Se le pudo criticar cualquier cosa, pero nunca que se puso la camiseta sin pasión. Tuvo una dilatada trayectoria que abarcó 17 apasionantes años. Fue genio, ídolo y el Judas de los hinchas rivales.

En los clubes que jugó consiguió 4 campeonatos, algo inigualable hasta el momento. Se inició en Chacarita Jrs. para pasar con luz propia por F. C. Oeste, nuevamente Chacarita Jrs., Banfield, Sudamérica de Uruguay, El Porvenir, Kimberley de Mar del Plata, El Porvenir, Quilmes, El Porvenir, Laferrere, Deportivo Morón, Chacarita, Al! Boys y Tigre.

A los 35 años anunció oficialmente su retiro y a quienes lo vimos desgranar su sabiduría en los campos de juego sin partidismo, nos dolió la forma en que lo hizo. Me hubiese gustado que se retirara campeón y no rescindiendo contrato a mitad de campeonato, sin honor ni gloria, pero también sin opacar de ninguna manera su dilatada trayectoria.

Su último partido fue, vaya destino, contra el mismo Chacarita que lo viera nacer. Había salido del banco de suplentes y le tocó entrar en el complemento, cuando su equipo ya perdía. Lo pusieron como salvador y trató de empujar él solo a Chacarita contra su arco, lográndolo de a ráfagas, con vehemencia y obstinación, luchando contra la hinchada chacaritense que lo silbó y reprobó en todo momento. Lo suyo no alcanzó minimamente para revertir el marcador ni el trámite en general y, cuando el silbato del árbitro marcó el final, el “Beto” Pascutti, como preanunciando su retiro, corrió hacia su parcialidad y ofrendó la transpirada camiseta Nº 15… cuando se dio vuelta para encaminarse hacia la manga, el campo había sido invadido por cientos, miles de chacaritenses ... lejos de amilanarse y ante la atención de todos los presentes, que angustiados y con un nudo en la garganta preveíamos lo peor, o sea una agresión casi inevitable, Pascutti encaró resueltamente hacia la salida, entremezclándose entre los fanáticos “funebreros” y nadie insinuó decirle nada, ni siquiera tocarlo, permitiéndole llegar a los vestuarios sin más ... fue un momento terrible que nadie hubiese previsto y recién largamos el aliento contenido cuando su figura, con el torso desnudo, se perdió en la boca de la manga. Por esto y por tantos otros ejemplos, fue un hombre y un valiente, hasta el último minuto que pisó un campo de juego. Por eso fue el más grande jugador del fútbol de ascenso que haya visto.

Ese día, Alberto Pascutti, tal vez sin imaginarlo, se convirtió en leyenda.

 

Daniel Console

(Capítulo extraído del libro MEMORIAS DE FÚTBOL)

 


 

 

(26/03/2007)

 

14 DE SEPTIEMBRE DE 1993, MURIÓ RAYMOND BURR

Y PERRY MASON FUE A DEFENDER EN EL CIELO

 

“Ironside”: el inconfundible actor, fallecido a los 76 años, compuso detectives y se destacó en”La ventana indiscreta”,de Hitchcock.

 

SAN FRANCISCO, 13, Reuter. -El actor Raymond Burr quien brilló interpretando al abogado de televisión Perry Mason, murió el domingo a la noche, a los 76 años, en su rancho de California, más precisamente en Dry Deek, condado de Sonoma. Así lo informó Charles Macauly, un viejo amigo, quien agregó que Burr falleció como consecuencia de un cáncer de hígado.

 

“Si hubiera interpretado a un doctor, me habrían escrito pidiéndome consejos médicos”. En una entrevista; Burr hacía referencia a que aún hasta ese momento seguía recibiendo miles de cartas de personas que solicitaban su defensa legal o sus consejos en materia jurídica.

 

Persona y personaje

 

Su persona pública quedó fundida para siempre con ese personaje, tomado de la novela policial de Earle Stanley Gardner y que fue trasladado a la televisión entre 1957 y 1966. Perry Mason consolaba a las muchachitas y para sus investigaciones no temía sumergirse en la oscuridad de la noche, para después llegar con un as bajo la manga a la sala del juzgado. Fallo a favor de sus clientes, casi siempre.

Como Perry Mason, también protagonizó muchas películas y al momento de fallecer la cadena NEC emitió una nueva versión de la serie, que el actor filmó en 1993 en Denver, pese a que hace algunos meses le habían extirpado un riñón.

 

Un peculiar detective

 

“Ironside” fue otro de sus grandes éxitos. Así, entre 1967 y 1975 interpretó a este otro detective, que se trasladaba en una silla de ruedas, al estar paralizado de la cintura para abajo como consecuencia de un disparo recibido en el desempeño de su trabajo, en el departamento de policía de San Francisco.

Burr había nacido en Canadá y su ingrese en el mundo cinematográfico se interrumpió cuando debió alistarse en el ejército durante la Segunda Guerra. Con su físico corpulento, volvió al set en 1946, en el film “San Quentin”, pero lo más importante ocurriría después con un destacado papel secundario en “Un lugar bajo el sol”, de George Stevens, y –sobre todo- con ‘La ventana indiscreta’, de Alfred Hitchcock.

En ese film irrepetible era el hosco individuo que asesinaba a su esposa, la seccionaba y se deshacía de los pedazos de la víctima colocándolos en un baúl.

La de Burr no fue una vida precisamente fácil. Su primera esposa, la actriz y presentadora Annette Sutherlan, murió en 1943, plena Segunda Guerra, cuando el avión en el que viajaba fue derribado por los alemanes, cerca de Portugal. Por otra parte, su tercera esposa falleció de cáncer en 1955, mientras que su hijo Michael murió como consecuencia de una leucemia cuando tenía sólo diez años.

Archivo DANIEL CONSOLE

 


 

(25/03/2007)

 

AUTOMOVILISMO

LOS TC PROTOTIPOS CHRYSLER...

CON "MARTÍN FIERRO" DEVALUADOS

 

 

La realidad es que en la extensa historia del Turismo Carretera, la marca Dodge, otrora Valiant y con el internacional nombre de Chrysler, nunca fue potencial animador de las carreras, y salvo contados “heroicos” se animaron a armar un auto para competir contra decenas de rivales de marcas tradicionales como Ford y Chevrolet, y a partir del ‘67 los Torino... Recién con la aparición de los gigantescos Dodge Polara y/o Coronado su estrella logró ponerse a la par de las mencionadas y convertirse hasta la actualidad en temibles adversarios.

Recordamos allá por la década del ‘60 al perseverante binomio Líbera-Bozzone, quienes con su cupecita amarilla con motor Valiant Slant Six, con tesón y mucho trabajo intentaron solitariamente primero (Luego como premio obtuvieron el apoyo del Concesionario Oficial) sacarle “un poco de jugo”...

Y precisamente en 1968, un equipo dirigido por el gran Vicente Formisano, se abocaron a construir dos prototipos propulsados por esa marca... eran realmente hermosos y les pusieron el telúrico nombre de “Martín Fierro”, dándoles la responsabilidad de conducirlos a Mario Layús y Carlos Najurieta (El mismo que supo utilizar como seudónimo en algunas carreras el curioso nombre de “Napoleón Solo”), debutando en el mes de abril en Mendoza, pero, los resultados fueron muy pobres, con problemas de distinta índole, desde la potencia hasta otros detalles mecánicos que serían largos de enumerar.

Igualmente, Formisano siguió trabajando duro y recién volvieron en octubre, luego de intentos fallidos, pero bajo la conducción de Ernesto Santamarina y Carlos Najurieta / Osvaldo Rolf Juchet, ahora con otro nombre folklórico: “Fray Mocho”.

Se mejoró un tanto la performance, pero lejos de los sueños iniciales de convertirse en la cuarta marca de la categoría...

Hubo algunos intentos particulares como quien corriera con el apelativo de “Carlos Vidal”, pero sin resultados... asimismo, en la competencia apertura de 1970, el último año del TC antiguo, Ulises Pourciel llegó a poner 4º en la final a un esbelto Valiant IV calzado con enormes “patonas”, con el aditamento emotivo que faltando sólo unos metros para la llegada, trompa a trompa con el Falcon “angostado” de Alberto Beguerie, luchando por el 3er. puesto sufrió un reventón de uno de sus neumáticos y se fue aparatosamente al pasto, pero “arando” volvió a la pista y en tres ruedas logró el honroso lugar... primero había llegado el gran Eduardo Copello y segundo Oscar “Cacho” Fangio... pero fue sólo un espejismo.

Pocos tiempo después, hubo algunas reinvindicaciones con autos como La Garrafa de Vianini y El Monito Celeste que condujera primariamente Juan Manuel Bordeu, pero, lamentablemente, los bellos, aerodinámicos e innovadores prototipos de Vicente Formisano no lograron cristalizar las ambiciones de su creador. Lástima.

 

 

 

 

Primera Versión del Prototipo "Martín Fierro"

 

 

 

Versión más Aerodinámica del TC Chrysler Oficial

 

 

DANIEL CONSOLE

 


 

(08/03/07)

 

“LOS MAGNÍFICOS” DE CAMPANA

 

DEBIERON SALIR CAMPEONES...

 

 

Villa Dálmine – Cañuelas

 

Noviembre del 2002. Quedará grabado en mi memoria una reflexión: jamás un hincha de Villa Dálmine podrá olvidar la frustración de no hacer ascendido de la “C” a la “B” en la temporada 2002/3. Jamás. Y me incluyo.

Es que el hijo pródigo de la ciudad armó un proyecto de gran nivel, con una seriedad que no se recuerda por Campana. Y ése hijo pródigo era nada mas y nada menos que José Horacio Basualdo, un referente ineludible que recorrió el mundo futbolísticamente, dejando una estela de triunfos y recuerdos de excelente persona, desde sus inicios en Naranja Jr. para destacarse en Villa Dálmine y posteriormente seguir sus pasos por Deportivo Mandiyú, el Sttütgart de Alemania, la Selección Argentina, Vélez Sársfield, Boca Jr., Deportivo Español, Extremadura de España y, a los 40 años de edad volvió a su pueblo que lo vio nacer y desde donde se catapultó hacia el estrellato, como para devolverle en su última etapa con los cortos algo de lo que cosechó... un jugador siempre útil, rueda de auxilio en toda la cancha, limpio, intachable.

Para su cometido, sumó a jugadores emblemáticos, de primer nivel, como Raúl “El Pacha” Cardozo (Vélez Sársfield, Newell’s Old Boys, Chacarita Jr. y Nacional de Montevideo), Roberto “El Diablo” Monserrat (San Lorenzo de Almagro, River Plate, Racing Club de Avellaneda), Mario Pobersnik (Ferrocarril Oeste), Pedro Troglio (River Plate, varios equipos de Italia y Gimnasia y Esgrima de La Plata), sumándose en la segunda ronda al goleador de Cañuelas, Miguel Mendoza, quedando en el intento otros grandes valores que finalmente no llegaron como Walter Otta, que se inició también en Dálmine, para luego triunfar en el balompié chileno, Walter Pico, Omar Asad, entre otros.

Una de las tantas tardes que pude disfrutar a éste Dálmine inolvidable fue cuando recibió a Cañuelas, con un estadio totalmente repleto, venciéndolo por 2 a 1, siendo conexión permanente con flashes para “ASCENSO EN LA REPUBLICA”, en el equipo de “Belvedere Producciones” de Daniel Scoglio, por AM 530.

La jornada comenzó para mi, previo acuerdo con el colega Marcelo Malicia, desde el diario CRONICA, donde me desempeñara en la sección Deportes allá por 1979, lo cual representó para mi un hecho emotivo al recorrer las instalaciones nuevamente. Desde el estacionamiento, salimos con un remise junto al cronista de turf que debía cubrir la fecha de San Isidro y dejarlo en el trayecto en el hipódromo, recorriéndolo y admirando el paisaje de un predominante verde, para retomar nuestro raudo andar hacia Campana pues los horarios ya nos corrían y el tránsito estaba particularmente cargado, tanto que llegamos casi sobre la hora, acompañados de unos nubarrones que anunciaban una inminente lluvia, pues el día había amanecido con sol y mucha humedad hasta las 13:00, aproximadamente.

Una multitud nos recibió en el estadio, con incontable cantidad de banderas y un ambiente festivo y familiar, que hace rato no se veía. Gente mayor, mujeres, chicos hormigueaban todo el predio color violeta, esperando disfrutar de un carnaval futbolístico. Y “Los Magníficos” no los defraudaron, pues su equipo ganó cómodamente, floreándose por momentos y manejando el trámite del encuentro con solvencia, de los pies y las cabezas pensantes y experimentadas de Troglio, Pobersnik, Monserrat e Ielsich.

Para reflejar la algarabía de la gente local, hay que decir que las plateas estaban totalmente colmadas, como un gran racimo, con personas ubicadas apretadas hasta en las escaleras de acceso a las cabinas.

La crónica que siempre nos acompaña en éstos escritos, nos dejó que “Los Magníficos” formaron con Giovini; Carrizo, Gianabella, Carmarán y Cardozo; Basualdo (88’ Federico Díaz), Troglio , Ielsich (74’ Rondán), Martín Ríos, Monserrat (65’ Castrellón); Pobersnik, dirigidos por Luis María Nicosia, quedando en el banco Doello y Monzón. Cañuelas alineó a Paz; Lupardo, Cabral (63’ Noriega), Silva y De Césare; Fiorentini (27’ Alcaraz), Comba y Villalba; Gómez, Mendoza y Romero (57? Tigna), orientados por la dupla Perrone/Machuca, quedando como suplentes Núñez y Pando. Los goles fueron marcados por Pobersnik y Rondán para el local y Villalba en tiempo de descuento para “Los Tamberos”.

La gran figura de la cancha, lo dicho, fue Mario Pobersnik, quien ganó de cabeza en las dos áreas y colaboró permanentemente con el medio campo en el armado de los ataques y contraataques.

Hoy busco culpables y los encuentro. No quiero dar nombres. Sí estoy convencido que el “Pepe” hizo todo bien. Los que le hicieron mal a todo Campana, fueron aquellos que se quisieron subírsele a los hombros de Basualdo, que aguantó todo, menos las bajezas de dos o tres, que solos, nunca serán nada en la vida. Lástima por Campana. Por Villa Dálmine. Por toda una Comunidad y sus ilusiones.

... El regreso, ya con la refrescada desde el Sur luego de una fugaz tormenta, nos llevó nuevamente hasta el hipódromo norteño, para recoger al veterano cronista que hacía rato que nos esperaba. Cuando las luces de las autopistas y grandes avenidas ya estaban encendidas, los dejé para encaminarme hacia la General Paz, deseando que el “21” pasara rápido, porque el viento ya lastimaba. Como lastimó la ilusión que debió concretarse y no dejaron que fuera.

 

 

 

Como nunca, la ciudad de Campana toda, acompañó a "Los Magníficos"

 

Daniel Console

(Capítulo extraído del libro HÉROES DEL ASCENSO)

 


 

(07/03/2007)

 

2 de Julio de 1991, MICHAEL LANDON

PARTIÓ CAMINO AL CIELO

 

MALIBU, Estados Unidos, 1 (AP).- El actor Michael Landon, estrella de las series de televisión “Bonanza”, “La familia Ingalls” y “Camino al cielo” falleció de cáncer de hígado y de páncreas. Tenía 54 años.

“Me ha ido bien en esta vida. No es como si me hubiera pedido mucho”. Estas palabras de Eugene Orowitz (tal su nombre real), una figura tan conocida para grandes y chicos de muchos países, fueron el comienzo de una despedida que comenzó el 5 de abril del mismo año, cuando le diagnosticaron la enfermedad como incurable. “Considero que los momentos insignificantes se vuelven más importantes luego de algo como esto”, agregó. Y tuvo tiempo también para enojarse con una revista que dijo entonces que le quedaban pocas semanas de vida.

Pero la imagen de Michael Landon no fue nunca la de una estrella fugaz y rutilante. En cambio gozó durante treinta años de ese afecto que el público da a quien es una figura de trato cotidiano, conocida con el transcurso del tiempo y con una larga carrera dedicada a defender una línea de conducta (tanto la personal como la de sus personajes) que resumía los valores más positivos: amor, hogar, familia y trabajo duro.

Desde esta óptica vale analizar sus tres grandes éxitos. “Bonanza” (1959-73) donde hacia el papel del joven Joe Cartwright, el menor de los hermanos, se destacó tanto por sus argumentos como por una falta de violencia que era común en las series del oeste. Landon, que tenía 21 años, ya había hecho algunos papeles en largometrajes (“I was a Teenage Werewolf”) y en productos para la TV, pero fue con ‘Bonanza” donde llegó a su madurez, a tal punto que en los últimos años escribió y dirigió varios capítulos.

Casi si transición lanzó como productor y director La familia Ingalls (1974-82), en la que interpretaba el papel de Charles, el padre que ve crecer a sus hijas y una fama que nunca le fue esquiva.

 

El buen mensaje:

 

“Quiero que la gente ría y llore no solamente que se siente a mirar televisión”, decía entonces. Pero a esa visión le agregaba una dedicación que le permitía llevar sus realizaciones en forma acompasada y sin excederse de los presupuestos trazados, siempre puntual en las entregas.

“Camino al cielo” (1984-1991) lleva en cambio el toque angelical de su personaje y una ambientación más actual, pero sustancialmente los argumentos empleados son los de siempre, el rescate de la bondad y del amor.

Hubo también largometrajes como “Jinetes en el viento” (1968) y “Amor sin fronteras” (1983), sin embargo ellos quedaron eclipsados irremediablemente por su actuación en la TV.

Michael Landon se casó tres veces y tuvo en total nueve hijos. Poco antes de morir había participado en el show de Johnny Carsom donde refirmó su decisión de pelear por su vida hasta el último momento.

 

 

 

 

Archivo DANIEL CONSOLE

 


 

 

(24/02/2007)

 

AUTOMOVILISMO

LA INOLVIDABLE "GARRAFA" DE ANDREA VIANINI

DEBUTÓ GANANDO EN TC COMO UNA APLANADORA

 

Podría ser una afirmación fuera de contexto. Pero la nominada “Garrafa” creada por las manos mágicas de los hermanos Bellavigna, para muchos se convirtió en la vengadora de las moribundas cupecitas. Es que había sido concebida para enfrentar a los TC modernos, casi de calle.., parecía, recalco, parecía que cualquier piloto dejaba su viejo auto y con otro casi sin preparación, salía a correr con ambiciones de triunfos...

Reinaldo y Aldo compraron un vetusto chasis Bergantín, cortaron chapas, amasaron una exquisitez y produjeron un auto hermoso, de color amarillo, dándole la responsabilidad de solamente ganar, al “Tano” Andrea Vianini.

Primero le pusieron un Chevrolet 230.

Y en julio de 1967, contra todo pronóstico, cuernitos, burlas, puños en alto y señas de mala suerte, en el autódromo municipal, como titulara un oportuno periodista, “Vino, vi, vencí”...les ganó a todos.

Es decir, como debiera interpretarse, llegó primero... con el n° 97 en sus puertas y frente. Ganó su serie, la final y hasta se dio el lujo de lograr el record de vuelta a más de 150 kms. por hora.

El vengador, el muchachito de la película había nacido.., el caballo blanco con su jinete de estampa actoril lo habían logrado.

Ganó otras. Perdió algunas... le pusieron un corazón mas fuerte, un 250.

En el ‘68, su monta se cayó indemne dos veces, pero la “Garrafa” siguió. Siempre amarilla. Sus hacedores jubilaron al motor Chevrolet e impensadamente le pusieron un Valiant Slant - Six.

Y volvió a las pistas, para seguir ganando y perdiendo, pero siempre en punta. Sufrió modificaciones que la afearon y hasta cambió de piloto, pasando por las manos experimentadas de “Maneco” Bordeu, pero siguió siendo un auto ganador y nunca dejó de brindar espectáculo. Contra todos, porque los magos de Sáenz Peíta le habían dado vida para eso, para luchar contra todos y ganar siempre.

Para los sentimentales, siempre estará en el recuerdo como el auto vengador. Amarillo. De nombre “Garrafa”. De apellido, ganador. De muchachito de la película, Andrea Vianini.

 

La "Garrafa" al acecho del Torino de Gradassi; detrás, se amontonan el mítico "Cuadrado" de Peduzzi, el "Chevitú" de Cupeiro, el Mustang de Cabalén, alguna cupecita vetusta y Torinos convencionales.

 

DANIEL CONSOLE

 


 

 

(23/02/2007)

LA VUELTA DEL "TIGRE" SAUCEDO,

A LOS 40, COMO LO SOÑÉ…

 

Deportivo Merlo - Defensores Unidos (Zárate)

 

Octubre de 1999. Hacía más de un año largo que se había retirado y en las charlas telefónicas que había mantenido con el "Tigre" Sergio Antonio Saucedo, le manifestaba mi convicción de que podía haber seguido jugando, a lo que él me contestaba que ya, jugar, había quedado atrás, que ahora le interesaba como continuidad en el fútbol, la dirección técnica… Yo soñaba. Como sueñan todos. A veces cosas imposibles. Pero un día mi sueño se hizo realidad, como otras veces… tentado por el "Colorado" Osvaldo Díez, Sergio Saucedo, con 40 años de edad, volvía para aportar su granito  de arena, para tratar de sacar al CADU de la difícil situación que atravezaba en la "C" y no descender.

Junto a otros experimentados, como Eduardo "Tucho" Méndez, Ochoa, Fabio Sánchez, Colarussa, Farías, el "Nene" Ocampo, Juárez y Néstor Montani, quien con 39 años seguía jugando en la liga zarateña, armaron una escuadra que debió luchar contra algún designo… como que era el candidato a descender. Y lo viví con varios arbitrajes bastantes condicionantes, una quita de puntos por un proyectil de pequeñas dimensiones arrojado a un línea en Zárate, precisamente oriundo de ésa ciudad. Reitero: fallos de árbitros que son discutibles y perjudican a uno o a otro, pero en ése torneo, no recuerdo ninguno que lo haya favorecido.

Había empezado bien esa “patriada zarateña”, como alguna vez de- nominara a otras en libros anteriores, con una derrota por 2 a 1 en Merlo Norte, contra Argentino, la gélida y lluviosa tarde del 15 de agosto de ése año, jugado a puertas cerradas y un pésimo arbitraje de Juan Carlos Moreno. La crónica de la vuelta personal del “Tigre” Saucedo, guardada entre mis recortes mas preciados, menciona que Argentino formó con Benítez (85’ Christian García); Corvalán, Julio López, Godoy y Arisi; Roberto Pérez, Guillermo Rodríguez, Patricio Romero y Barrios (63’George Soto Reveco); Sebastián Nieva (74’ el “Pipi” Cóceres) y Calentano, dirigidos por Carlos Pinasco, quedando como suplentes Montenegro y Centurión: Por su parte, los formados por Osvaldo Díez salieron con Menón; Eduardo Méndez (66’ Cisneros), Fabio Sánchez, Galiano y Colarussa), Néstor Montani (75’ Sergio Antonio Saucedo), Ocampo, Rossi y Juárez; Farías y Luis López (82’ Christian Pereyra), y sin ingresar Ochoa y Fleytas. Los goles fueron anotados por Godoy y Calentano para “La Academia” y Farías para los de Zárate.

Los partidos siguientes alternaron buenos, regulares y malos resultados, pero nunca pudiéndose alejar del peligro del promedio del descenso, tanto que arrancó como uno de los tres peores en ésa primera fecha.

La tarde casi veraniega de octubre que lo presencié y fue figura de la cancha, pese al penal que erró por centímetros del poste derecho del arquero Golinowsky, arrastró él sólo la marca adelante de dos y tres rivales, ganando siempre de arriba, llevándose a la rastra a sus marcadores y devolviendo la pelota de espaldas al arco rival a un toque al compañero que se desprendía en ataque. Finalmente, empataron 1 a 1, con los goles de Víctor Hugo Bordón para “Los Charros”, al capitalizar un rebote de penal, y por Christian Gualdoni, sobre la expiración para el CADU. Con Sergio Ré como árbitro, Deportivo Merlo formó con Golinowsky; “Totó” Brossi (45’ Martín Mauro), Roa, Víctor Hugo Bordón y Miguel Angel Rodríguez, Carlos Bataras, Leonel García y Bravo (68’ Ahiello); Ernesto Cardozo, Orlando Iwanski y Carlos David Ramírez, orientados por Héctor Restaino, quedando en el banco Savva, Andrada y Tourn. Defensores Unidos jugó con Fleytas; Eduardo Méndez, Ochoa, Fabio Sánchez y Colarussa (80’ Farías); Christian Pereyra (93’ Tepedino), Costella y Luis López (77’ Krum); Ríos, Sergio Antonio Saucedo y Gualdoni, y sin entrar estuvieron Paredes y Molina.

La última fecha, ya descendido, debía jugarse un sábado, con Comunicaciones, pero la gran lluvia hizo que se postergara hasta el miércoles, cuando por cuestiones laborales, con tristeza no pude concurrir... en su despedida, los zarateños ganaron 3 a l, con dos goles de Saucedo... y ésa gloriosa camiseta n° 9, la única que deseé en mi vida, la tengo bien guardada, porque una fría tarde de día laboral, desde Zárate, el “Tigre” Saucedo me la trajo autografiada, y que personalmente tuve la oportunidad de usarla una sola vez, un año después, cuando decidí no jugar más los campeonatos internos de fútbol del diario “LA NACION”.

Todos los sueños casi cumplidos.

 

 

Sergio Saucedo y El Autor, en un reencuentro en cancha de Deportivo Merlo

 

Daniel Console

(Capítulo extraído del libro HÉROES DEL ASCENSO)

 


 

(22/02/2007)

 

EL DÍA QUE MURIÓ EL MÁS MALO DE LOS PISTOLEROS:

 

LEE VAN CLEEF

 

OXNARD, Estados Unidos, 17 (AFP).- El actor norteamericano Lee Van Cleef murió el 18 de diciembre de 1989 a los 64 años, de un paro cardíaco.

Ojos filosos, mirada de acero, rasgos ásperos como los caminos polvorientos del Oeste norteamericano que - ficción mediante -debió recorrer durante años. Lee Van Cleef era hombre de pocas palabras; su ley era la poco amable de los disparos, lacónica como su propia figura.

Van Cleef fue uno de los nombres más populares del western, un género cinematográfico al que se ciñó durante casi toda su carrera. Antes de ingresar en el cine había trabajado en pequeños grupos teatrales. Los productores hollywoodense, sin embargo, descubrieron en su rostro pétreo la mirada elocuente del villano o del gangster. Debutó a las órdenes de Fred Zinnemann en un título premonitorio: “Sólo ante el peligro”. Era 1952; Lee tenía 27 años.

Después llegaron films como “Sabate viene a matar”, “La furia de los siete magníficos”, “La muerte viene a caballo” y “Su nombre hacía temblar”. Víctima del alcoholismo, debió interponer una pausa en su carrera ascendente, Y de la mano de Sergio Leone, el creador del western spaghetti, regresó con “Por un Puñado de Dólares” y “El Bueno, el Feo y el Malo”.

En ésta década Van Cleef apareció en realizaciones menores (“Vendetta”, “Operación Octagón”, “Código: mercenarios”) hasta que John Carpenter lo convocó para “1997: fuga de Nueva York”. Y hasta hace unos meses se lo vio en la TV, en “Maestro ninja”, una serle que devolvió popularidad a su figura.

 

 

Archivo DANIEL CONSOLE

 


 

(14/02/2007)

 

AUTOMOVILISMO

 

LA "COLORADITA" DE BORDEU
 

Denominada Mark II, la “Coloradita” de Juan Manuel Bordeu, hasta la desaparición de la anterior versión del Turismo Carretera, podría considerarse como una de las mas bellas y armónicas. Y lo que resulta mas destacable es su muy buen rendimiento pese a competir con autos muchísimo mas livianos y modernos, teniendo en cuenta que contaba con un chasis Chevrolet 1947 y un peso en seco de 1.292 kilogramos, sin piloto ni nafta que, cuando corría en ruta cargaba 250 litros y en pista 150... asimismo, su efectividad era tan buena en circuitos como fuera de ellos.., entusiasmó a sus seguidores tanto chapaleando barro, como quemando cubiertas en los duros cementos de los autódromos más importantes del país.
Y tan válida era la confianza que le tenían a la inolvidable “Coloradita” y su piloto, que la marca le brindó oficialmente un motor 250 mas el apoyo logístico en reemplazo del original 230.
Debutó en la Vuelta de Mar del Plata-Miramar en 1967 y se dio el gran gusto de puntear la competencia, hasta que debió detenerse por un problema de batería... igualmente, logró un meritorio quinto puesto, auspicioso para carreras futuras donde fue mejorando problemas de frenos, embrague y diferencial.
Uno, cupecista de alma, recuerda sus heroicas participaciones, fundamentalmente en los autódromos y mas en el capitalino, cuando con su esbelta figura y prolijo andar se entreveraba desafiante entre prototipos y otras modernidades... porque pelear entre los seis primeros lugares dentro de una cincuentena de autos, no cualquiera... y ganó más de una carrera y varias veces sumó puntos en los tres puestos de adelante.
La “Coloradita” del cruelmente fallecido Juan Manuel Bordeu, será inolvidable, no sólo por sus actuaciones, también por su belleza, aerodinámica y en una etapa del TC donde eran muy pocos los Chevrolet que podían representar dignamente a la marca de igual a igual.
 

 

La "Coloradita" haciendo su presentación en el año 1967,

en ésta imagen en el Gran Premio del Turismo Carretera.

 

DANIEL CONSOLE

 


 

(08/02/2007)

 

LA HISTORIA SIEMPRE LOS UNIÓ ...

 

FÚTBOL Y TRENES

 

Agosto de 1995. Por dos lógicas razones, casi siempre relacioné al fútbol con el ferrocarril, aunque una de ellas es mas bien personal, vinculado por la misma afición a los dos; la otra es que concretamente el fútbol nació al lado del ferrocarril: muchos clubes llevan el nombre olas siglas F.C. antepuesta a un nombre sentimental o local, muchas canchas se encuentran al costado de una estación, o cerquita. Muchas.

Cuándo se me ocurrió vivenciar ésta interrelación fútbol y trenes ?... una fría y destemplada tarde, acurrucado solitariamente en una espaciosa cabina, la primera contando desde a izquierda en cancha de Independiente de Avellaneda, cuando el estridente silbato de una locomotora, con su continuo pasar, herían la callada atmósfera previa al partido definitorio por el ascenso a Primera “C”, entre Victoriano Arenas y General Lamadrid.

Como de películas famosas, guardo en mi memoria, rápidas y efímeras imágenes de escenas vividas relacionando al tren con el fútbol... un amanecer de pueblo visto desde la ventanilla de un vagón dormitorio del ya retirado “El Luciérnaga”, que cubría el trayecto entre Retiro y Córdoba, al pasar por la localidad de Oncativo, próxima a la ciudad capital, pude divisar una canchita sin tribunas, pero seguramente convocante de todo el pueblo en un partido clásico entre clubes lugareños.

Una fría tarde de invierno, cuando una llovizna pertinaz desdibujaba el contorno de una formación del ex Ferrocarril Belgrano, que salía desde la estación Buenos Aires hacia un imaginativo tenebroso Oeste del Cran Buenos Aires... locomotora y vagones de madera con ventanillas sin vidrios o rotos, con el agua castigando impiadosamente a oscuros pasajeros. Una visión imborrable como premio de ir a ver un partido entre Liniers y Barracas Central en Olavarria y Luna. Y similar vista, coincidentemente, otra tarde destemplada al ir a presenciar el espectacular Luján del ‘91 en la cancha de Lugano.., la misma formación, las mismas caras resignadas de los pasajeros, la misma pobreza de horizontes, tal vez, o desde el mirador que es el palco de prensa del Deportivo Morón, cuando en cualquier partido, resulta hasta risueño ver como los trenes aminoran la marcha y los viajeros estiran sus cuellos para ver un pantallazo fugaz, y ocurre que a veces los maquinistas se asocian a la fiesta haciendo sonar el silbato.

IY tantas visiones de trenes en Independiente, Platense, F. C. Midland, F. C. Oeste, Atlanta, E. C. Urquiza, Juventud Unida al lado de la estación Muñiz, las tradicionales vías de cualquier curva muerta en cercanías de “La Bombonera”... Ni que hablar de Talleres de Remedios de Escalada, donde en sus inmediaciones existía el mayor reservorio de las viejas y añoradas locomotoras a vapor, al igual que en la estación Holt, en la provincia de Entre Ríos, donde seguramente Germán SopeFía, autor del libro “La libertad es un tren”, y Paul Theroux, mi autor preferido, hacedor entre otros títulos de “Pasajeros en los trenes de América”, “Pasajeros en los trenes del mundo” y “El gallo de hierro”, decía, en esos lugares respirarían con mayor pureza sus aficiones. Y precisamente Theroux, a quien debo la inspiración de haber escrito mi libro “Memorias de fútbol”, éste escritor norteamericano afincado en Inglaterra, supo y pudo plasmar en el papel todo el sentimentalismo, al igual que Sopeña, sobre los ferrocarriles, algo que mínimamente intenté con el fútbol.

Y siguiendo con las relaciones, el increíble Unión Apeadero, que en 1985 lograra luego de espectacular campaña el torneo de la Cuenca del Salado, con la participación de jugadores de jerarquía, ya veteranos, como el “Negro” Oscar Alberto Ortiz y el “León” Roberto Mario Expósito, cumpliendo una vez más con el adagio fútbol-ferrocarril.

Y si no, cuando alguien, desorientado, quiere encontrar una cancha, la respuesta invariablemente empieza con: “... de la estación, son unas...”.

¿ O no ?.

El partido ?, Ah !, la excusa de éstas elucubraciones... lo ganó el equipo de Valentín Alsina, con gol de penal del morocho Capelli, pero ésto, para quienes se identificaron con el relato que vincula a ambas pasiones, es totalmente secundario.

 

 

Cancha de Ferrocarril Urquiza ... Obviamente, con fondo ferroviario.

 

Daniel Console

(Capítulo extraído del libro MEMORIAS DE FÚTBOL Y ASCENSO)

 


 

(07/02/2007)

 

FAMOSOS QUE NOS HAN DEJADO

 

13 DE FEBRERO DE 1980:

 

EL DÍA EN QUE "EL FUGITIVO" DETUVO SU MARCHA  

 

David Janssen, el famoso intérprete de “Richard Diamond”, “O´Hara” “Harry O” y ‘El Fugitivo’, murió a los 49 años.

Janssen fue declarado muerto en el hospital de Santa Mónica, un suburbio de Los Angeles, luego de sufrir un aparente ataque cardíaco en su residencia de la zona de Malibú, anunció Jerry Pam, vocero del actor.

El actor Stuart Whitman, un viejo amigo de Janssen, comentó que pasaba en su vehículo por la casa de Janssen a eso de las 4:30, hora local, cuando vió una ambulancia y un camión de bomberos en la casa. Whitman añadió que ingresó en la residencia y vió a los dos miembros del cuerpo paramédico intentando restaurar el latido de Janssen.

“Lo habían sacado de la cama e intentaban volverlo en sí. Debió haber pasado una media hora. Luego uno de ellos dijo:

“Creo que logramos un latido”, y lo llevaron al hospital”, declaró Whitman.

Janssen, cuyo verdadero nombre era David Meyer, nació el 27 marzo de 1931 en Naponee, estado de Nebraska. Como actor, obtuvo gran éxito en todas las series televisivas que interpretó.

Pero su papel más famoso fue el de Richard Kimble, de la serie “El Fugitivo” (1963/1967) en la que Janssen era un hombre injustamente acusado de haber asesinado a su esposa y en búsqueda permanente del hombre manco, eventualmente el real asesino, a quien viera huir de la escena del crimen.

Whitman comento que llevó a la esposa de Janssen, Dani, al hospital, donde fueron recibidos por un médico y un capellan.

“Era bastante joven”, dijo Whitman, “había comenzado una nueva película, “El padre Damien”, hace solo 2 semanas. En esa producción, Janssen interpretaba al sacerdote de una colonia de leprosos.

Comenzó en la televisión en 1957 en el papel principal de serie.”Richard Diamond’ donde hizo papel de un duro detective, Janssen después actuó en otras tres series: “El Fugitivo”, “Harry O” y  “O`Hara”.

En sus últimos años, Janssen se dedicó casi completamente a hacer películas para la televisión: “S.O.S. Titanic”, “Temor en la ciudad” y “Los asesinatos del puente Golden Gate”.

Su madre trabajaba en un banco y quería ser actriz.

Sus padres se divorciaron cuando él tenía un año y viajó con su madre con una compañía de teatro hasta llegar a Hollywood.

Janssen creció trabajando en pequeños papeles cinematográficos mientras iba al colegio. Su madre se casó con Eugene Janssen, un vendedor, cuando David tenía ocho años.

A los nueve, David hizo su debut en la pantalla como el hermano menor de Johnny Weissmüller en “Pantano en llamas”. A los 12 apareció con Sonia Henie en “Es un placer”.

El joven actor fue un buen atleta en el liceo Fairfax de Los Angeles, donde se destacó en el salto con garrocha, carreras y básquetbol.

Janssen trabajó como oficinista en Nueva York mientras buscaba algún papel en Broadway.

Después de una breve temporada en una comedia musical con Michael Todd, firmó un contrato con la Twentieth Century Fox, compañía que le hizo teñirse el pelo de rubio, insistió sin lograrlo en que se hiciera la cirugía plástica en las orejas y se sometiera a otras modificaciones para reducir su parecido con Clark Gable.

Finalmente el estudio lo despidió por su semejanza con Gable. Su carrera cinematográfica tuvo una pausa de dos años cuando hizo el servicio militar en Ford Ord, California, en servicios especiales.

Janssen se casó con la modelo Ellie Graham en 1959. El matrimonio, en que no hubo hijos, terminó en divorcio 10 años más tarde.

Contrajo nupcias después con Dani Greco, con quien tampoco tuvo hijos.

Entre las películas mas famosas de Janssen se destacan “Los boinas verdes’ y “Las sandalias del pescador”.

 

 

Archivo DANIEL CONSOLE

 


 

 

(03/02/2007)

 

UN CUENTO DE FÚTBOL

 

EL VIEJO

 

Pueblo chico, infierno grande. Sabia definición. Verdades y mentiras nunca tenninadas de comprobar, rumores, chusmeríos, todos saben de todo lo que pasa en el pueblo.., las infidelidades, los que la tienen y aparentan pobreza, historias de muertos y aparecidos, las carreras de bicicletas, los casamientos, el corredor de autos local y su tallercito, los velorios.., el fútbol. El fútbol.

Faltaba una fecha para que el campeonato de la liga finalizara y Algarrobo Central, con ganar pasaba a la siguiente ronda del fútbol del interior de la provincia de Buenos Aires. Y tenía todas las de ganar: se había llevado los laureles de los últimos tres torneos, un equipo con refuerzos capitalinos, al goleador, el “Paraguayo” Benítez, un artillero implacable que medía dos metros, negro, motudo, que metía miedo con sólo verlo con los cortos.

Deportivo Corazón, como contrapartida, venía último, como casi invariablemente venia ocurriendo en los últimos años, pero que nunca había descendido y con un empate salvaba la categoría, con jugadores todos locales y para colmo de males sin arquero. Para mejor decir, sin arqueros. El “Negro” Gómez se había caído del caballo y fracturado la pierna, cuando había ido a buscar unas vacas escapadas al monte. El “Caña” Funes “apretado” por su futura esposa, la porteña, lo había conminado: o se casaban el sábado en la Capital o no la veía mas... así de simple. Y el tercero, el “Churrinche” Ledesma, que tenía 14 años, la voluminosa madre, le prohibió terminantemente semejante locura de asumir la responsabilidad de tener que atajar para el Deportivo, con todo lo que se jugaba. Así estaban las cosas.

La semana fue transcurriendo con ése único dilema. Dirigentes, jugadores, hinchas en permanente sesión y alerta. Cada entrenamiento parecía un velorio.

En la última práctica, el viernes, para completar el cuadro de situación, se largó una lluvia copiosa que hizo caer aún más los ánimos. Y el posible arquero no aparecía.

Terminadas las últimas jugadas de ensayo y ejercicios, los jugadores se encaminaron cansinamente hacia el vestuario de paredes de ladrillo de barro y techo de chapas, con tanta antigüedad como el club que casi estaba por cumplir los 100 años de existencia.., cuando el “Ropero” Gauna, el que jugaba de “6”, vio la figura solitaria de una persona mayor, sentada en la tribunita de durmientes de no más de seis escalones, que observaba atentamente los movimientos, enfundado en un poncho y con un paraguas grande y gastado de tantas lluvias. Por repentina curiosidad, el “Ropero”, seguido de sus compañeros, se acercaron al alambrado para sacarse la duda de su presencia semejante tardecita, mas apropiada para una siesta, o para tomar unos mates con la Doña...

“Don, perdón, pero nunca lo habíamos visto por acá y nos preguntamos porqué hoy“, habló el “Ruso” Manyiski, marcador derecho para mayores datos.

El Viejo, lentamente respondió: “saben muchachos que en casa, cuando llueve, la patrona se pone un poco fastidiosa, que porqué no hacés algo, porqué no arreglás esto... ¿ viste la gotera ahora ?, y bue, me vine para acá ”

Los jugadores se miraron y el “Mandinga” Savio, el rapidito que jugaba de “8”, como entendiéndolo, lo convidó

“ Y no quiere tomarse unos amargos con nosotros mientras nos cambiamos”.

“Bueno”, sonrió El Viejo.

Ya adentro, se dejaron caer en los bancos, pesadamente. Al calorcito de la salamandra, enrojecida por los troncos de quebracho ardiendo, el silencio era total, algo extraño, tal vez cohibidos por la presencia del extraño, hasta que el “Ruso” Manyiski, le preguntó si alguna vez había visto jugar al Deportivo... El Viejo, como ofendido, irguió repentinamente su espalda que estaba recostada contra la pared áspera, y espetó secamente: “Tengo 64 y jugué 23 años con la gloriosa camiseta Verde.., fui delegado, canchero, utilero, hice de todo”.

Nadie se atrevió ni siquiera a mirarlo a los ojos, hasta que pasados unos segundos interminables, el “Churrinche” Ledesma, al que la madre no quería dejarlo atajar, se animó: ¿ Y de que jugaba ?...

“De arquero, pibe”.

La respuesta, un mazazo.

Más minutos de opresivo silencio hasta que una idea descabellada rondó por las cabezas de los jugadores, y el “Negro” Gómez fue el que habló.

“Y no se anima mañana a ...“, pero no alcanzó a terminar la frase porque El Viejo lo frenó.

“Bueno. Una hora antes del partido acá nos encontramos”.

Se levantó lentamente. Cuando llegó a la puerta, giró la cabeza y en sus ojos se reflejaron los colores del quebracho ardiendo.

El sábado amaneció con una lluvia mas fuerte aún. El campo de juego era un pisadero, pero todo el pueblo estaba alrededor del rectángulo, colgada del alambrado, con sus narices queriéndose meter dentro de la cancha.

En el vestuario, cuando todo Deportivo Corazón estaba adentro, una hora antes exactamente, entró El Viejo, lo mas tranquilo, con un bolsito marinero que deberla tener tantos años como el club. Se sentó en un rinconcito y comenzó a sacar su indumentaria: un buzo tan descolorido que era indescifrable y un número “1” de cuerina negra cocida a mano, un pantalón amplio que seguramente le llegaría a las rodillas, unas medias iguales al buzo, unos botines como ladrillos que le cubrían pasando los tobillos y finalmente, unas viejas canilleras deshilachadas. Se vistió concienzudamente, mientras sus futuros compañeros lo miraban de reojo, sin pronunciar palabra.

Salieron al campo, bah, al lodazal.

Pitó el árbitro y rápidamente Algarrobo lo fue encerrando, arrastrando la pelota por el barro, sin poder superar las abroqueladas líneas del Deportivo. A los 25’ la primera aproximación: el “Paraguayo” Benítez alcanzó a empalmar desde 30 metros una pelota rebotada ya varias veces y se elevó para caer violentamente... justo cuando El Viejo, con una gorra enfundada hasta las cejas, adelantándose unos pasos, embolsó la bola como los que de eso, sabían una vida. Todos los de “Verde” se miraron atónitos.

Así se fue llegando al final del primer tiempo, sin que los arqueros tuvieran participación. Increiblemente.

A cada momento llovía más.

Comenzó el segundo tiempo y ya casi no se podía caminar y la pelota pesaría unos cinco kilos. Era todo lucha, nunca un pase, revolcones, dientes apretados, pierna fuerte pero leal. El público cada vez más expectante.

Parecía que el milagro, lo imposible se iba a concretar.., pero, cuando sólo faltaban segundos, se escapó por la derecha el “7” de Algarrobo, entró al área y en el momento que estiró su pierna hacia atrás para rematar, el “3”, el “Colorado” García, lo alcanzó a tocar... ¡ ¡ ¡ penal ! ! !... Nadie dudó, nadie reclamó.

El “Paraguayo” Benítez tomó resueltamente la pesada bocha y la clavó en el punto de sentencia... por una fugaz fracción de segundo se cruzaron los ojos del grandote delantero y El Viejo. El árbitro hizo sonar estridente su silbato. El artillero tomó larga carrera y le pegó fuerte, de puntín, para que entre cerca del poste.

El Viejo, en ese mismo instante, se calzó aún mas la gorra, se inclinó hacia uno de sus costados, afirmándose sobre la pierna de ése lado por donde iba a venir el misil. La pelota salió despedida como un bólido y cuando estaba por cruzar la línea imaginaria de cal, un sonoro cachetazo la sacó afuera, perdiéndose lentamente hacia el punto del corner...

Después, todo sucedió rápidamente. El pitazo final. La algarabía de todos los hinchas de Deportivo Corazón. Todas las miradas apuntando al centro del campo de juego... ¡ Nos salvamos, gritaron todos!.

Pasaron pocos minutos que parecieron una eternidad.

¡ Vamos Verde, Carajo !, se escuchaba en toda la canchita.

De repente, de a poco y de a uno se fueron dando vuelta para mirar hacia el arco, donde estaba El Viejo... pero vieron al “Paraguayo” Benítez, de espaldas, hincado sobre la figura caída del arquero, junto al palo.

Se fueron acercando primero lentamente y luego apresurando el paso.

El primero que llegó fue el “Churrinche”, el pibe al que no habían dejado atajar... “Che, ‘Paragua’, ¿ qué pasa ?...“

El noble delantero de Algarrobo Central, hincado sobre una de sus rodillas, con la gorra del Viejo en sus manos, sólo giró la cabeza y de los ojos, los que lo rodeaban, vieron como le brotaban lágrimas, en una cara que era una mueca de dolor. Apenas alcanzó a balbucear...

“Está muerto”.

 

 

DANIEL CONSOLE

(Capítulo extraído del libro HÉROES DEL ASCENSO)

 


 

(01/02/2007)

 

AUTOMOVILISMO

 

EL MISTERIO DEL “CUADRADO”
 

Una noche cerrada. Sin estrellas. Vaya a saber quienes, se llevaron para Formosa al extravagante, sorprendente pero efectivo “Cuadrado” que condujera por siempre Ricardo Peduzzi, el de Villa Ballester.
Tal vez por ser un auto distinto, que desafiaba toda lógica y modernidad y entremezclándose con autos más livianos y ganadores, como los Torino, Falcon “angostados” y cupecitas modernizadas.., es que detrás de su aparente vejez escondía un motor Tornado Interceptor OHC, montado sobre un chasis Chevrolet 1929, que le permitía una potencia impensada y pelear siempre en el lote puntero, allá a finales de la década del ‘60.
Desaparecido el TC Fórmula B, pasó a ganar muchas carreras en circuitos zonales, hasta que su eterno piloto dijo no va mas...
Una noche “lo desaparecieron”. Le quitaron la vida, lo sacaron del medio. Pero siempre existirá un sensible aficionado fierrero, que apoyando su cabeza en la almohada no podrá dormir, imaginando una carrera en un perdido circuito pueblerino, donde con el incomparable olor a aceite quemado, verá emerger de una gigantesca nube de tierra, en la primera curva de la largada, al inmortal “Cuadrado”, encabezando enhiesto y desafiante el lote de una treintena de autos “mas lógicos”, con el ronco y potente sonido de su motor Tornado atronando el cielo, conducido como siempre por el “Tola” Peduzzi.
El de Villa Ballester.
 

 

El potente "Cuadrado" en persecución de un

moderno Sport prototipo Ford.

 

DANIEL CONSOLE